NO se puede quejar el Athletic del arbitraje que realizó el internacional Fernando Teixeira Vitienes en el Vicente Calderón. El cántabro interpretó bien las acciones en las que mostró cartulinas amarillas, aunque Tiago y Reyes quizás deberían haber visto algo más. Estuvo valiente al señalar el penalti y más todavía al decretar la expulsión de Perea, al interpretar que el colchonero era el último defensor y que Llorente gozaba de una manifiesta ocasión de gol.
En su debe habría que colocar que pasara por alto la simulación de agresión que hizo Kun Agüero después de que Javi Martínez le empujara levemente para quitárselo de encima. El argentino, sin embargo, hizo teatro como si hubiera recibido un golpe en la cara.
Ya en la segunda mitad, no acertó su auxiliar al señalar como fuera de juego una arrancada en la que Toquero se quedaba solo ante el guardameta De Gea, cuando el delantero rojiblanco se encontraba en posición legal.
Pocos minutos antes hubo una jugada confusa, ya que hubo una clara cesión de la defensa colchonera a su portero, pero ni Teixeira Vitienes señaló la infracción, ni los jugadores del Athletic protestaron su decisión. Así que habrá que convenir que algún jugador del equipo bilbaino tocó el balón antes de que este llegara a manos de De Gea.
La anécdota de la jornada la protagonizó el párroco de la localidad alcarreña de Carrizosa, don Francisco Jiménez, al que todos conocen como Patxi. Este religioso veterano advirtió a sus feligreses en la misa del domingo anterior que ayer no podría celebrar la ceremonia religiosa porque tenía que realizar un viaje a Madrid.
Y el viaje que Patxi debía cumplir a sus 80 años no tenía otro fin que ver a su Athletic. Comprobar, en vivo y en directo, las evoluciones de sus admiradores jugadores, vibrar con los seguidores rojiblancos que se desplazaron, como él, al Vicente Calderón. Allí estuvo, en primera persona, disfrutando con los goles de Toquero y con el triunfo de los leones. Las oraciones de este hombre, que en su sacristía tiene una imagen de San Mamés, fueron oídas en el cielo. Gracias a él, el Athletic viaja hacia Europa.