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Undiano Mallenco se reconcilia con San Mamés

VOLVÍA el navarro Undiano Mallenco a San Mamés con la asignatura pendiente de agradar a la parroquia rojiblanco, ante la que no había completado buenas actuaciones en sus dos visitas anteriores. Y el colegiado mundialista consiguió su objetivo en un partido de puro trámite, en el que los dos equipos le acompañaron con su comportamiento. Mostró un buen nivel físico y el único pero que se le puede poner es que mostró demasiadas tarjetas, tres al Athletic y cuatro al Hércules, alguna de las cuales creo que sobraba.

Por lo demás, el encuentro solo tuvo una jugada polémica que reseñar. Fue la que tuvo lugar en el minuto 3 de juego, cuando Fritzler salta por detrás de Muniain a la salida de un córner y el balón le pega entre el brazo y el cuerpo, por lo que hay que considerarla como una mano involuntaria que no fue merecedora de penalti.

Como tampoco creo que el argentino Fritzler mereció la expulsión en el empujón que dio a Gaizka Toquero en el primer tiempo. El centrocampista del Hércules ya tenía una amarilla y enseñarle la segunda en esa acción era demasiado riguroso.

Y como el partido no tuvo más misterios sí me gustaría destacar un detalle que pasó desapercibido para casi todo San Mamés. El reglamento dice que los porteros deben vestir una indumentaria totalmente diferente, tanto a la de su equipo como a la del equipo contrario. Sin embargo, Calatayud, el guardameta del Hércules, saltó al campo con un pantalón negro, igual al que vestían los jugadores del Athletic, por lo que Undiano Mallenco le debería haber mandado al vestuario para cambiarse.

Por otro lado, veo con agrado como Iker Muniain madura cada día más. El delantero rojiblanco a medida que gana confianza y peso específico dentro del equipo me recuerda cada vez más a Dani, por su forma de jugar y por su forma de entender el fútbol. Pero ayer volvió a repetir uno de esos gestos de palmear la cara de un contrario, que le pueden costar caro, porque los colegiados lo pueden entender como menosprecio y provocación. Desde el club le deberían recomendar que se contuviera.