Un árbitro bisoño para un derbi de los de siempre
Empezaré diciendo que debutar en San Mamés en Primera División con un derbi Athletic-Osasuna no es, a priori, ninguna perita en dulce para poder triunfar. Sin embargo, el colegiado Iglesias Villanueva tuvo en líneas generales una acertada actuación, con la única gran duda del posible penalti sobre Gaizka Toquero.
En el primer tiempo prácticamente no existieron jugadas conflictivas porque ambos conjuntos estuvieron deportivos en este aspecto. El colegiado no quiso sacar en el minuto 41 una tarjeta a Fernando Amorebieta por una entrada en el centro del campo, no obstante, sí lo hizo en el 43 con Patxi Puñal, que vio la cartulina después de un brusco choque con un jugador del Athletic.
En la segunda parte, el árbitro siguió dando un buen nivel mediador y, sobre todo, tranquilidad. Aunque es cierto que en algunos momentos del partido se le vio a Iglesias Villanueva su falta de partidos en Primera, su bisoñez, ya que quiso cortar los contactos fuertes en la disputa del balón, cosa que debe distinguir entre los derbis del norte, donde el juego viril es más consentido que en otros escenarios.
En cuanto a la jugada del minuto 65, Miguel Flaño mete el pie dentro del área con intención de despejar el balón, tocándolo y cayendo Toquero como fruto del contacto con la pierna del defensor osasunista. Desde mi lugar, no hubiese pitado penalti, por lo que pienso que el trencilla acertó. Sin embargo, en el minuto 85 debió mostrar cartulina a Amorebieta, porque en la primera acción sale bien, pero luego toca el pie de apoyo ¿Y dónde estaba el jugador de Osasuna?
En Anoeta habrá que tener cuidado, porque es muy posible que la Real Sociedad, con su juego por banda derecha, intente buscar las tarjetas de Amorebieta y Carlos Gurpegi. Es importante con el colegiado designado, Ramírez Domínguez, que el Athletic se dedique a su juego.