Hemos leído el artículo La complicidad parental, clave para atajar usos problemáticos del entorno digital entre menores, publicado el 10 de junio y nos gustaría aportar algunas consideraciones desde la perspectiva de la epidemiología y el beneficio que aporta a la ciudadanía una comunicación rigurosa y responsable de la evidencia.
Según datos del Observatorio Estatal de Drogas y Adicciones, en 2025 un 15% de jóvenes de 14 a 18 años presenta un uso problemático de redes sociales y un 34% las utiliza más de cinco horas en días no lectivos. La evidencia asocia el uso intensivo de las redes sociales con riesgos para la salud. Respecto a la interpretación de que en torno al 90% de los menores hace un uso “no problemático” de las redes sociales, conviene recordar que la forma de presentar los datos influye en la percepción del riesgo. Un porcentaje aparentemente tranquilizador no lo es si el problema tiene impacto clínico relevante en la salud de los menores. Matizar este punto es clave para orientar políticas de prevención además de contribuir a que la población general comprenda el impacto real.
Dado el papel decisivo de los medios al difundir información es fundamental que interpreten estos informes con contexto y contribuyan responsablemente a que familias, profesionales y autoridades tomen decisiones informadas.