Hoy no sabemos esperar, hay impaciencia. De siempre tanto los estudios, como los trabajos, proyectos y la propia vida se realizaban con tiempo, insistencia y espera suficiente para madurar y salir airoso del camino emprendido, se sabía esperar para conseguir los logros ansiados.
Ahora todo son prisas por llegar antes, conseguir las cosas sin dar tiempo al tiempo como se decía, parecía lo correcto y sensato.
Estamos viviendo en una época en la que la sociedad todo lo quiere “para ayer”, sin dar ningún valor al esfuerzo y no sólo por parte de la juventud, también incluyo a la gente de más edad o madura que se han visto de alguna forma contagiados por esas prisas.
Siempre se ha dicho que estas son malas consejeras, y así nos va, es como si pretendiéramos construir las casas por el tejado, y no por los cimientos.