Cuando se manipula
Lo ocurrido recientemente con la gestión de la dana que golpeó la Comunidad Valenciana el 29 de octubre de 2024 vuelve a dejar claro algo que ya deberíamos tener asumido: hace falta mucha más transparencia y responsabilidad por parte de quienes gobiernan. Según un informe de la Guardia Civil, dos altos cargos de la Generalitat Valenciana accedieron a una grabación interna de la Aemet y del servicio de emergencias 112, un audio que estaba protegido por ley. Ese contenido, además, fue manipulado y difundido después para apoyar una versión interesada de lo sucedido.
En ese audio original se advertía claramente de la gravedad del temporal a partir de las tres de la tarde. Sin embargo, fue recortado y publicado en redes sociales por quien entonces era presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, dando a entender que la Aemet no estaba alertando de lo que se venía encima. Lo más grave de todo es que ese acceso se hizo sin controles claros ni registros adecuados, usando credenciales internas y copiando el archivo en dispositivos externos, cuando este tipo de grabaciones deberían estar muy bien protegidas precisamente para evitar abusos y manipulaciones.
En una democracia que se supone madura, la gestión de una emergencia no debería depender de intereses políticos ni de intentar salvar la imagen de un gobierno a cualquier precio. Jugar con información sensible y retorcerla no solo daña el funcionamiento de las instituciones, sino que también aumenta el dolor de las víctimas y de sus familias, y hace que la gente confíe cada vez menos en quienes nos gobiernan.
Como ciudadanos, es normal y necesario exigir explicaciones y responsabilidades cuando pasan cosas así. También es fundamental reforzar los controles y la transparencia dentro de la administración para que no se repitan situaciones parecidas. La democracia se basa en decir la verdad y actuar con honestidad, sobre todo cuando están en juego vidas humanas.