Ni se compra ni se vende
El reciente caso que acabamos de conocer (en una conocida revista del corazón) de una famosa presentadora y asidua del papel cuché que ha sido madre mediante una gestación subrogada o vientre de alquiler (como quieran llamarlo), ha vuelto a reabrir un viejo y espinoso debate, que no es otra cosa a mi entender, y por mucho que se disfrace al envoltorio que lo acompaña, que una mera transacción comercial, donde se compran quizás voluntades (todo tiene un precio) y se venden bebés a la carta. Este es el gran y lucrativo negocio que hay detrás de todo esto, donde acuden en su mayoría ricos o famosos, en busca de ese hijo o hija deseada. La moral y la ética y quizás también algún derecho humano deberían replantearnos como sociedad hasta dónde estamos dispuestos a llegar para tener ese hijo o hija deseado. Los cuerpos de esas mujeres que gestan para otros no se compran ni se venden.