Hace unos días me desperté con la buena noticia de que DEIA volvía a ver la luz. Luego, con el ejemplar en las manos y mientras leía sus páginas, sentí un placer inusual y agradecido. Más fuerte todavía que el reencuentro con un amigo perdido. Quiero felicitaros por el tesón y la fuerza que hacéis al sacarlo adelante y espero que este susto que hemos tenido sirva de revulsivo para que valoremos lo que tenemos y respondamos, como nos toca a los lectores, adquiriéndolo. Enhorabuena a todo el equipo eta segi aurrera bizkor egunero zabaltzen duzuen ibilbidean. Mila esker!