La novia en el altar, el muerto en el entierro. Los dos coincidieron ayer tarde en La Almudena de Madrid porque Isabel Díaz Ayuso decidió que ella lo vale y que para qué ceder su liderazgo a un funeral de Estado en Huelva solo por las familias de las víctimas del accidente de Adamuz pudiendo sacarle fotos a ella sin que nadie le dispute cámara. Arbitró el encuentro el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo Cano -hay que dar los dos apellidos, como antes con los colegiados-, que ofició la misa para ella.

Óscar Puente no fue a ninguna y prefiere el homenaje civil de Estado, cuando se celebre. No se desplazó ayer a Huelva, aunque el viaje le habría parecido un remanso de paz después de la que le cayó en el Senado. PP, UPN, Vox y Junts le exigieron dimitir por lo que dijo y por lo que no dijo sobre el accidente en los días anteriores. El ministro de Transportes alcanzó a defenderse con dos verdades: que la mayor caída de inversión en redes la decidió Mariano Rajoy y que raíles se rompen en toda Europa. Estéril: esto ya no va de decir la verdad sino de expiarla.

La gota que colma

La canción protesta está viva

Springsteen y Minneápolis. La UE acaba de designar a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista por reprimir a su pueblo. ¡Bien! Ya está más cerca el turno de la ICE de Trump. Para concienciar sobre ella ha compuesto Bruce Springsteen el tema Streets of Minneapolis, en el que dice cosas como “aquí, en nuestro hogar, mataron y camparon a sus anchas” o “dicen que están aquí para hacer cumplir la ley, pero pisotean nuestros derechos”. El Jefe ha gritado al público a veces en sus conciertos “Elvis is alive!”. La canción protesta, también. Y que el que pueda hacer, que haga, como dijo Aznar


En estas, se jubila su predecesor José Luis Ábalos. El hombre tiene ya 66 años y se ve con pocas opciones de seguir cotizando desde prisión. Si fuera condenado, podrían suspenderle la pensión pero no más de seis meses, según jurisprudencia. Moraleja: los pufos, cuanto más provecto sea uno, mejor.

Entretanto, Arnaldo Otegi explicó las diferencias entre los casos urbanísticos de Getxo y Zaldibar. En ambos, se investiga supuesta prevaricación administrativa; en ambos, el caso está todavía en instrucción; en ambos, las decisiones llevaban aval de los técnicos; en Zaldibar, la exalcaldesa de EH Bildu está imputada; en Getxo, la del PNV, no. En su mente, todo eso opera en contra de la de Getxo y a favor de la suya. Solo se me ocurre que su partido es como el humus: los garbanzos negros van diluidos en el mismo bol que los demás. No hay más que repasar currículos de sus listas electorales.