Las visitas de las autoridades a zonas de tragedias son una tradición, muy controvertida, en todo el mundo. La gente, en esas circunstancias, quiere cercanía de otro tipo. Es verdad, también, que si, como ayer, va el rey a hacerse fotos puede recibir, como sucedió, la indignación en forma de barro e insultos, y que si no va, le reprocharán la ausencia. Si la Casa Real quería un gesto que limpiara la imagen de la Monarquía podía haber enviado ¡de incógnito! a la heredera, la infanta Leonor, pero no a la foto, sino con traje de faena junto a sus “compañeros” militares, manchada de barro... sin que se lo tiren a la cara.
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