ACÍA dos años que la Feria del Libro de Bilbao no vivía una edición "normal", sin restricciones. El público tiene ganas de esta cita literaria que convertirá desde mañana y hasta el 12 de junio El Arenal bilbaino en la librería más grande de Bizkaia. La lectura supone la puerta a cientos de mundos fantásticos, a miles de historias maravillosas y de personajes inolvidables, y tengo la sensación de que, sin libros, mi vida se volvería claustrofóbicamente pequeña. He aprendido muchas cosas en los libros que he leído en mi vida. He sido feliz, desgraciada, he reído, he llorado, me he emocionado, me he enamorado y me he desenamorado. Con 10 años ya había devorado Guerra y paz, y con 14, me quedaban pocos libros sin leer de la biblioteca que tenía en mi casa. Sin ellos, no sería la misma. Sin ellos, todas las palabras de nuestra lengua perderían inmediatamente una parte sustancial de su significado, de su riqueza, de su sensibilidad. Ahora, se perciben nubes en el horizonte, se anuncia un aumento del precio del papel que, aunque todavía no ha afectado al sector del libro, lo hará en otoño. Los editores confían en que no repercutirá en el precio final, para ello controlarán las tiradas de los ejemplares que se editen y cambiarán a un papel más barato sin que descienda la calidad. Es difícil imaginar una vida sin libros, sin historias, en la que merezca la pena vivir. l

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