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El sacacorchos

Ya baja la marea...

UBO un tiempo, aquí a la vuelta de la esquina, en el que el comercio estaba con al agua al cuello, con el oleaje de la pandemia azotando los diques y con el agua sobrepasando los rompeolas de protección. Se intuía la inundación, la debacle, el cierre para toda la vida, con el consumidor habitual malherido en su dinero para el gasto y el comercio cerrado, malabriendo, si es que me lo permiten decir así, y haciendo malabares no ya para llegar a fin de mes sino para la supervivencia. Subía y subía la marea y aparecieron, en aquel entonces, los bonos al consumo, a modo y manera de salvavidas.

Ahora, cuando poco a poco baja la marea y los bonos han cumplido sus objetivos, su utilidad va descendiendo. Para sacarle el barro de encima al comercio van a editar una última edición de los bonos pero desde la Administración y desde los propios comercios piensan ya que han de buscarse nuevas soluciones, quizás una clases de natación o de navegación para surcar las aguas y que el comercio fluya como siempre fluyó en Bilbao.