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El sacacorchos

La fábula de Esopo

ERMÍTANME que recurra a los viejos tiempos de las fábulas para sacar del baúl de las de Esopo una que explica, a las mil maravillas, la fortaleza de la unión. Así fue siempre, la unión de los pueblos hizo grande a la tierra que los acoge. Así, Bilbao y Bizkaia se agrandan a medida que se mueven al compás. Y solo con esa fuerza creciente serán capaz de alcanzar los más altos logros. Oigamos a Esopo, que tan bien lo explicaba.

"Los hijos de un labrador vivían en discordia y desunión. Sus exhortaciones eran inútiles para hacerles mudar de sentimientos, por lo cual resolvió darles una lección con la experiencia. Les llamó y les dijo que le llevaran una gavilla de varas. Cumplida la orden, les dio las varas en haz y les dijo que las rompieran; mas a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron. Entonces deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fácilmente. ¡Ahí tienen! les dijo el padre. Si también ustedes, hijos míos, permanecen unidos, serán invencibles ante sus enemigos; pero estando divididos serán vencidos uno a uno con facilidad. Nunca olvides que en la unión se encuentra la fortaleza".

Es la vieja ley de la manada. Si no se separan los animales dificultan al predador y crecen sus posibilidades de supervivencia. Ahí están Bilbao, Bizkaia entera, cogidos de la mano. Lo acabamos de ver con la línea 5 del metro de la que hablábamos ayer pero hay mil y un ejemplos más que han ido madurando en la oscuridad de la pandemia. Ahora, cuando ya parece que les da el sol, los frutos parecen bien jugosos.

Habrá que ponerse manos a la obra cuanto antes. No en vano, basta con fijar un poco la atención para comprobar que la acción une a los hombres y que las ideologías suelen separarlos, como nos dijo Vicente Ferrer. Sin menoscabo de las ideas de cada cual, si somos capaces de trabajar en común, de empujar hacia algo más grande que lo nuestro, tendremos la posibilidad de mejorar a cada paso.