LGUNA obsesión tienen los sucesivos líderes del PP con el vino. Aznar criticó las campañas de la DGT contra el alcohol al volante y dijo aquello de "Déjame que beba tranquilamente". Fue, curiosamente, en Castilla y León. Rajoy fue algo más efusivo y entonó un apologétimo "¡Viva el vino!" durante la presentación de Cospedal como candidata en Castilla-La Mancha. Nada ha cambiado. Ahora, Casado ha abierto la campaña de Castilla y León en su pueblo, donde ha dicho que allí, como no había agua corriente, tenían que beber vino. In vino veritas.
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