Vacas y burbujas
Sin ánimo de aburrir a las vacas ni crear mas burbujas, quiero decir que cuando la crisis sistémica del capitalismo asomó sus colmillos y asestó un mordisco certero y mortal de necesidad a la vaca gorda -más bien, con obesidad mórbida, debido a su sobre alimentación transgénica de burbujas (ladrillo, informática, infraestructuras...)- del estado de la comodidad consumista, en la cual estábamos adocenados tras superar con creces el bienestar y el estar bien, el primer acto reflejo fue el de "esto no puede seguir así, debemos cambiar...".
Pero como siempre (también sistémico), el sentido común dejó paso a lo que remueve las entrañas de la sociedad, el egoísmo y su sálvese quien pueda con nuevas burbujas, eso sí. Y así muchos siguen rindiendo culto al becerro de oro, hijo de la vaca obesa, que dio y da mala leche y que con sus cagadas produjo CO2 para contaminar cualquier atisbo de educación, emocional, ambiental, social... En fin.
Ahora que la vaca, más que flaca, famélica, está desangrada en el matadero bancario (sin dejar de dar mala leche), algunos necios le acercan el becerro de oro (negro también) para que le chupe las últimas gotas de vida y cargarle a todos el muerto.
Conclusión, un futuro de más burbujas que vacas, más cornadas de hambre y pocos valientes para coger al becerro por lo cuernos y reconducirlo al redil de la solidaridad y alimentarlo de libertad y dignidad. Y, por favor, más imaginación y menos marginación. Solo se vive esta vez (si te dejan).