Teherán ha respondido con contundencia al anuncio de puesta en marcha del Proyecto Libertad del presidente estadounidense, Donald Trump, calificando cualquier injerencia de Washington como una violación directa del alto el fuego, mientras las negociaciones para poner fin al conflicto, que se desarrolla desde finales de febrero, atraviesan un momento de extrema fragilidad debido a lo que Irán considera exigencias "excesivas" por parte de la Casa Blanca.
El Proyecto Libertad, que según las órdenes de Trump comienza a ejecutarse este lunes, movilizará un contingente compuesto por más de 100 aeronaves, destructores, drones y unos 15.000 militares. El objetivo declarado por el Comando Central del Ejército de EE.UU. (Centcom) es liberar a las embarcaciones que permanecen atrapadas en la región debido al bloqueo naval. El comandante del Centcom, Brad Cooper, subrayó que el apoyo a esta "misión defensiva" es esencial tanto para la seguridad regional como para la estabilidad de la economía global, mientras se mantiene de forma simultánea el bloqueo naval en la zona por la que circula el 20% del petróleo mundial.
Desde Teherán, la reacción ha sido de rechazo absoluto. Ebrahim Azizi, presidente de la Comisión de Seguridad Nacional de Irán, advirtió a través de una publicación en la red social X que "cualquier interferencia estadounidense en el nuevo régimen marítimo del estrecho de Ormuz se considerará una violación del alto el fuego". Azizi fue más allá al calificar de "delirantes" las declaraciones del presidente estadounidense, asegurando que "el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico no se regirán por las teorías conspirativas" de Trump, en las que "nadie creerá".
Por su parte, Donald Trump ha defendido la intervención basándose en peticiones de ayuda de varios países ajenos al conflicto entre EE.UU. e Israel contra Irán. "He instruido a mis representantes para que les informen que haremos todo lo posible para que sus buques y tripulaciones salgan del estrecho de forma segura", afirmó el mandatario en su red Truth Social. Trump describió a los afectados como "espectadores neutrales e inocentes" y alertó de que muchas de estas embarcaciones sufren ya una preocupante escasez de alimentos.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, criticó la postura de Washington, señalando que "los estadounidenses ya deberían haber aprendido que no pueden utilizar el lenguaje de la amenaza y la coerción". Bagaei defendió el papel de Irán como "protector y guardián" del estrecho y recordó que, hasta antes de febrero, la ruta era "segura y estable para la navegación internacional".
Bagaei lamentó la falta de "voluntad sincera" por parte de EE.UU. para la negociación de paz, acusando a la administración de Trump de cambiar "constantemente sus posiciones", lo que obstaculiza cualquier avance real tras el fracaso de las reuniones de alto nivel celebradas en Pakistán el pasado abril.