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Washington bloquea los puertos iraníes tras el fracaso en las negociaciones

EE.UU. impone un cerco naval mientras Irán aumenta la tensión y advierte de que “la seguridad es para todos o para nadie”

Washington bloquea los puertos iraníes tras el fracaso en las negociacionesE. P.

Tras 21 horas de intensas negociaciones en el Hotel Serena de la capital paquistaní, lo que debía ser el fin de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero se transoformó en un retorno a las hostilidades. El fracaso de las conversaciones directas entre Washington y Teherán no solo ha dejado el "Memorando de Entendimiento de Islamabad" en papel mojado, sino que ha desatado un bloqueo marítimo sobre Irán que amenaza con estrangular la economía global y dinamitar el frágil alto el fuego que apenas cumple cinco días.

El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, no ha ocultado su amargura. Según Teherán, las partes estuvieron "a un paso" —o "a centímetros"— de un acuerdo histórico. Sin embargo, la delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente JD Vance, abandonó la mesa tras una "oferta final" que no encontró el compromiso firme que Washington exigía: garantías constatables de que el programa nuclear persa no tendrá fines militares a largo plazo.

Para Irán, el giro de guion fue una traición a la "buena fe" mostrada durante el diálogo de más alto nivel en 47 años. Araqchí lamentó que "no se ha aprendido nada", recordando que la "enemistad solo engendra enemistad". Mientras tanto, desde el lado norteamericano, la percepción es de una "extorsión mundial" por parte de una República Islámica que mantenía cerrado el estratégico estrecho de Ormuz como moneda de cambio.

La respuesta de Donald Trump ha sido, en sus propias palabras, "rápida y brutal". A las 14:00 GMT de este lunes, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) puso en marcha un bloqueo naval total. La orden es clara: ningún buque, de ninguna nación, podrá entrar o salir de puertos iraníes en el Golfo Pérsico o el de Omán.

Trump ha amenazado con "eliminar de inmediato" cualquier embarcación que desafíe el cerco, jactándose de haber aniquilado ya 158 buques de la Armada iraní. "La Armada de Irán yace en el fondo del mar", sentenció el mandatario, asegurando que ahora aplicará contra Teherán el mismo sistema "brutal" que utiliza contra los narcotraficantes en alta mar.

"Seguridad para todos o para nadie"

La respuesta de Teherán ha sido un desafío directo. La Guardia Revolucionaria advirtió de que cualquier buque militar que se acerque al estrecho viola de facto el alto el fuego. El portavoz militar Ebrahim Zolfaqari aseguró que "si la seguridad de los puertos iraníes se ve amenazada, ningún puerto en estas aguas estará a salvo". Así, avisó de que "la seguridad es para todos o para nadie".

Mientras tanto, Mohammad Baqer Qalibaf optó por la ironía ante el repunte del crudo: "Disfruten de la gasolina a 4 o 5 dólares; pronto sentirán nostalgia por esas cifras".

El tablero internacional muestra ya grietas profundas. Benjamín Netanyahu ha confirmado la "constante coordinación" entre Israel y EE.UU. para asegurar el fin del enriquecimiento de uranio. Por el contrario, Europa se mueve con cautela: Reino Unido y España no se sumarán al bloqueo, mientras se intenta organizar una misión multinacional alternativa.

Con el tráfico en Ormuz reducido a apenas 14 tránsitos diarios frente a los 100 anteriores a la guerra, el entorno es de "selectividad continua" e incertidumbre legal. Pakistán intenta organizar una nueva ronda de contactos antes de que expire el alto el fuego, pero el margen diplomático parece haberse hundido bajo el peso del acero naval.