El Ejército israelí interceptó ayer dos “objetivos aéreos sospechosos” procedentes del Líbano sobre la localidad costera de Nahariya, a unos 10 kilómetros de la frontera norte de Israel, según informó en un comunicado. La milicia chií libanesa Hizbulá confirmó que dichos objetivos eran drones dirigidos contra las instalaciones de un cuartel en esta localidad israelí, así como contra las instalaciones y área en las que se alojan los soldados.
“Otros dos objetivos que cruzaron desde Líbano cayeron en la zona de Kabri (al este de Nahariya)”, continuó el comunicado castrense israelí, según la cual se produjo un incendio en el área a raíz de la caída de los restos de la intercepción.
A estos ataques se suman los “numerosos lanzamientos de misiles antitanque” del grupo libanés contra las zonas de Manara, Yir’on, Avivim, Marlagiot y Yiftach, todas en las proximidades de la frontera con el Líbano, que dejaron daños estructurales en Manara y Yir’on y desataron un incendio en ambas áreas, así como en Yiftach.
Por su parte, las fuerzas armadas israelíes atacaron a primera hora de la mañana las áreas al sur de Líbano de Salhani, Ayta ash Shab y Hanine.
Escalada de la violencia
Estos intercambios de fuego se suman a la escalada de violencia que vienen experimentando Israel e Hizbulá en la frontera desde el 8 de octubre, pero especialmente en los últimos días, cuando la milicia proiraní ha incrementado el lanzamiento de drones, además de los misiles y proyectiles habituales.
Al cambio en el armamento se suma además la extensión de los ataques de la milicia chií, dirigidos cada vez más al sur de la frontera. Concretamente, el pasado sábado un misil llegó a Nazaret, que está a unos 50 kilómetros de esta.
Ayer, los ataques de Hizbulá se produjeron como una respuesta directa a dos ataques israelíes del pasado sábado, en los que el Ejército mató a dos milicianos.
La frontera entre Israel y Líbano vive su mayor pico de tensión desde 2006 con un intenso intercambio de fuego desde octubre, que se ha cobrado la vida de al menos 482 personas, la mayoría en el lado libanés y en las filas de Hizbulá, que ha confirmado 304 bajas de milicianos, algunas en Siria.
En Israel han muerto 25 personas en el norte (15 militares y 10 civiles); mientras que al otro lado de la frontera han fallecido al menos 457 personas, entre ellos 62 integrantes de otras milicias, un soldado libanés y más de 90 civiles, incluidos diez menores y tres periodistas, además de los combatientes de Hizbulá
Las hostilidades en la divisoria comenzaron el 8 de octubre, al día siguiente de que estallara la guerra en la Franja de Gaza, en solidaridad de Hizbulá con las milicias islamistas palestinas del enclave. “Estamos preparados para una acción muy fuerte en el norte”, amenazó la semana pasada el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una vista a las tropas apostadas en la frontera con Líbano.
Diplomacia
Este intercambio armado entre Israel y Hizbulá se produjo al mismo tiempo que el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, aterrizaba en Jerusalén, en la que es ya su octava gira por la región, con el objetivo de relanzar las negociaciones de tregua entre Hamás e Israel y, al mismo tiempo evitar una guerra total en el Líbano.
El máximo diplomático estadounidense tenía previsto reunirse con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu y con el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, para seguir abordando la situación en Gaza tras ocho meses de guerra.
En la jornada de hoy mantendrá un encuentro con el presidente israelí, Isaac Herzog; el líder de la oposición israelí Yair Lapid y los familiares de los rehenes estadounidenses.
Antes de viajar a Israel, El Cairo fue su primera parada, donde reiteró que la última propuesta de tregua presentada por Joe Biden, es la “única forma” de evitar más muertes de civiles en la Franja. E insistió en que, de momento, la “única parte” que no ha aceptado esta iniciativa es Hamás: “Veremos si Hamás desea poner fin al conflicto o no”, zanjó.