La excandidata de la coalición opositora Juntos por el Cambio (centroderecha), Patricia Bullrich, apoyará al ultraderechista Javier Milei en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales argentinas, según anunció ayer en una rueda de prensa ofrecida en Buenos Aires junto a Luis Petri, quien la acompañó en la candidatura como aspirante a vicepresidente. La exministra de Seguridad reconoció “diferencias” con Milei pero dijo que no podían ser “neutrales” en el balotaje y que se encuentra “ante el dilema de cambio o continuidad mafiosa”.
Bullrich fue tercera (23,83 %) en las elecciones celebradas el domingo, en las que el candidato de Unión por la Patria (peronismo gobernante), Sergio Massa, se impuso con un 36,28% de votos, por delante del líder de La Libertad Avanza (ultraderecha), quien recibió un 29,98%.
“Argentina, desde nuestro punto de vista, no puede reiniciar un nuevo ciclo kirchnerista liderado por (el ministro de Economía) Sergio Massa”, porque “llevaría a la Argentina a su decadencia final”, afirmó Bullrich.
“Hoy hay que aunar fuerzas para un objetivo superior”, insistió Bullrich, quien se apoyó en el prócer argentino José de San Martín: “Cuando la patria está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”.
Para la fórmula presidencial que salió tercera en los comicios, si ganara Massa el Estado “seguirá siendo una guarida” de empleados que no trabajan, privilegios para los políticos, “gerentes de la pobreza” y mafiosos.
Bullrich, quien volvió a la presidencia del partido Propuesta Republicana (Pro) tras la licencia solicitada para la campaña, opinó que la actual vicepresidenta, Cristina Fernández, “seguirá poniendo jueces a dedo” para garantizar su impunidad; “el capitalismo de amigos será la regla”; el Congreso se “convertirá en una escribanía”; los gobernadores dependerán de la “discrecionalidad” del Ejecutivo; y la seguridad estará “en juego”. Petri completó: “La neutralidad es funcional al kirchnerismo”, en alusión al ala del peronismo encarnado por el expresidente ya fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y su esposa, la también exmandataria Cristina Fernández (2007-2015).
Bullrich y Petri aclararon que manifestaron su posición en representación de los 6,2 millones de votos que obtuvieron el domingo pasado, pero que los partidos de la coalición Juntos por el Cambio –incluidos el Pro y la Unión Cívica Radical (UCR), a la que pertenece el excandidato a vicepresidente– “tienen libertad de acción”.
“Esperemos que esto no signifique una ruptura del diálogo interno”, sino “un fortalecimiento respecto del futuro de Juntos por el Cambio”, dijo Bullrich, quien luego agregó: “Desde mi perspectiva, si gana el kirchnerismo, Juntos por el Cambio va a una disolución total”.
Massa prosigue su campaña
Por su parte, el ministro de Economía de Argentina y candidato presidencial oficialista, Sergio Massa, reforzó su promesa de trabajar para que haya una mejor política de seguridad en caso de acceder a la Casa Rosada si vence en la segunda vuelta electoral del próximo 19 de noviembre.
“Quiero que cada argentino sepa que la pelea contra la inseguridad para mí no va a ser un tema más en la agenda como presidente. Lo voy a vivir con un tema personal: es o ellos o nosotros, o los delincuentes en la calle como dueños o los argentinos de bien como dueños”, afirmó Massa.
El ministro aseguró que, en caso de ganar, trabajará para que las fuerzas de seguridad “tengan todas las herramientas” y para “controlar” que la Justicia no deje libres a los delincuentes.