Aparcar parece sencillo, pero en realidad es un momento clave para el cuidado del coche. Una vez detenido el vehículo, hay gestos y costumbres muy extendidas que no tienen que ver con la conducción, pero que pueden provocar desgaste, averías o molestias innecesarias. Muchos de estos errores se repiten a diario sin que seamos conscientes de su impacto.

Dejar el coche apoyado solo en la marcha

Uno de los fallos más habituales es confiar todo el peso del coche a la marcha engranada o a la posición P en vehículos automáticos. Al hacerlo, especialmente en pendientes, el peso recae directamente sobre la transmisión, lo que a largo plazo puede generar holguras o dificultades al sacar la marcha. Lo recomendable es accionar siempre el freno de mano antes de soltar el pedal del freno, incluso en lugares que parecen totalmente llanos.

No centrar bien las ruedas

Dejar las ruedas giradas cuando no es necesario es otro hábito común. Más allá de ocupar espacio o dificultar la salida de otros vehículos, mantener las ruedas forzadas durante horas puede provocar un desgaste irregular de la dirección y de los neumáticos. Enderezarlas antes de apagar el coche ayuda a reducir tensiones en la suspensión.

Neumáticos Pixabay

Apoyar las ruedas constantemente en el bordillo

Tocar el bordillo de forma puntual no es un problema, pero apoyar el peso del coche contra él cada vez que se aparca sí puede serlo. Este gesto repetido puede dañar el flanco del neumático, desajustar la alineación y afectar a la geometría de la dirección. A largo plazo, el desgaste no siempre es visible, pero sí costoso y que nos obliga a cambiar e¡las ruedas del coche.

Apagar el motor sin dejarlo estabilizar

En trayectos cortos o después de circular por carretera, muchas personas apagan el motor inmediatamente al aparcar. En coches más modernos, especialmente diésel o con sistemas turbo, es recomendable esperar unos segundos antes de apagar para permitir que el motor y los sistemas auxiliares se estabilicen. Es un gesto sencillo que alarga la vida mecánica del coche.

Dejar el volante bloqueado con tensión

Otro error frecuente es bloquear el volante con las ruedas giradas. Al hacerlo, se mantiene una tensión constante en la dirección, especialmente si el coche está en pendiente. Aunque no provoca un daño inmediato, sí puede generar desgaste prematuro en componentes de la columna de dirección con el tiempo.

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Aparcar no es solo encontrar un hueco y marcharse. Los pequeños gestos que hacemos una vez detenido el coche influyen directamente en su estado, en su durabilidad y en la convivencia con otros conductores.