El renovado GLB se perfila como un SUV de talla media y gama alta con visión de futuro, y también de mercado. Mercedes aprovecha esta remesa para fusionar en un único modelo dos líneas de producto, la de la entrega anterior y la del EQB a pilas. Por eso, el próximo GLB debuta con variantes con impulsión puramente eléctrica de 272 y 354 CV, disponibles desde 55.925 €, pero propondrá también motorizaciones híbridas sin cable más asequibles y solicitadas.

Esta segunda generación del GLB ya se puede adquirir; la clientela más decidida comenzará a recibir las primeras unidades en primavera. La reedición respeta las líneas maestras del diseño conocido, enfatizando algunos rasgos para conferir al SUV un porte aún más rotundo y elegante. Perduran las proporciones regulares, casi geométricas, pero matizadas por trazos más sinuosos a la hora de definir ángulos y aristas.

El frontal, carta de presentación de cualquier vehículo, muestra esa evolución para asemejarse a los modelos recientes de la estrella. Presenta una parrilla más compacta, presidida por un emblema de la estrella sostenido por dos bandas cromadas discontinuas; destaca sobr e el fondo oscuro una constelación de pequeños luceros agrupados en seis líneas horizontales retroiluminadas. Los grupos ópticos que escoltan la parrilla son más pequeños y eficientes (aplican tecnología LED MultiBeam); van unidos por una cenefa LED de luz diurna y exhiben la firma lumínica de la estrella de tres puntas. Este elemento icónico prolifera en el vehículo y alcanza también las llamativas ópticas posteriores en forma de mostacho que abarca toda la popa.

El GLB que viene es ligeramente mayor que el saliente. Mide 4,73 metros de largo, 1,86 de ancho, 1,68 de alto y 2,89 de batalla. La diferencia es de milímetros en muchas de esas cotas. La eslora de las variantes EQ eléctricas iniciales gana 48 respecto a la previa, y casi diez centímetros respecto a las de combustión. La altura pierde 14 mm, mientras la anchura gana 27 y la distancia entre ejes 60.

La nueva entrega se puede pedir con cinco o con siete plazas. La primera configuración ofrece hasta 540 litros de maletero, 45 más que el EQB pero 25 menos que el GLB relevado; la versión con más aforo anuncia 480 litros, 15 más que un antecesor y 20 menos que otro. Las variantes eléctricas cuentan con un cofre delantero que brinda 127 litros adicionales.

Mercedes-Benz pone en valor la habitabilidad de la cabina moderna, destacando el aumento del espacio para piernas y cabezas, especialmente en la segunda línea de asientos. Quienes conocen ya el modelo notarán más que el resto esa mejora. En cambio, a nadie pasará desapercibida la nueva concepción del puesto de mandos. Adopta el sistema MBUX Superscreen estrenado en el CLA, un conjunto de hasta tres pantallas de generosas proporciones cubriendo todo el salpicadero: una de 10,25 pulgadas para el cuadro de instrumentos tras el volante, una central multimedia de 14 y otra similar (optativa) frente al asiento de copiloto.

El fabricante alemán ha decidido fusionar en el moderno GLB la esencia de dos creaciones hermanas que hasta ahora discurrían por separado, el antecesor homónimo y su derivada eléctrica EQB. A partir de ahora esta interpretación a batería se convertirá en declinaciones EQ technology del propio GLB. De hecho, la segunda entrega del SUV sale a escena con dos de estas propuestas a batería. Son la 250+ y la 350 4MATIC.

Ambas comparten batería de 85 kWh y propulsor trasero de 272 CV. La versión superior incorpora, además, un segundo impulsor de 109 CV para accionar las ruedas delanteras y obtener así tracción total, con lo que el rendimiento final se eleva a 354 CV. Ese plus de potencia queda patente en las prestaciones, sobre todo en la capacidad de aceleración. La versión bimotor acorta a 5,5 segundos los 7,4 que necesita la primera para progresar de 0 a 100 km/h. La velocidad máxima es la misma (210 km/h).

El poderío comporta una mínima contrapartida en el capítulo del consumo eléctrico. Frente al arco de 18,3 a 15,9 kWh cada 100 km homologado por el 250+, el 350 4 MATIC solamente eleva ligeramente esa horquilla (de 18,6 a 16,0 kWh). La autonomía oficial tampoco marca grandes diferencias entre ambas versiones: 631 km seguidos en un caso y 614 en el otro. La recarga admite hasta 22 kW en corriente alterna y 320 en continua; en estas tomas rápidas 10 minutos de conexión consiguen energía para más de 250 km.

La casa germana tiene en cartera una tercera posibilidad a pilas menos ambiciosa. Este GLB EQ equipará un motor menos potente y una batería de inferior capacidad, lo que comportará necesariamente una rebaja en el precio.

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Avanzada la temporada, hacia final de año, Mercedes-Benz pondrá en el mercado las motorizaciones mixtas del modelo. El GLB escalonará tres variantes híbridas con tecnología de 48 voltios. Esta solución recurrirá a un nuevo motor gasolina 1.5 turbo de cuatro cilindros, apoyado por un bloque eléctrico integrado en la transmisión al que asiste una batería de 1,3 kWh.

Lo esencial es que este sistema permite un cierto grado de conducción puramente eléctrica. Se consigue rodando a baja velocidad en ciudad, siempre que no se precise mucha potencia (menos de los 20 kW o 27 CV del motor adicional). En un avance por inercia es posible mantener ese modo eléctrico hasta los 100 km/h.