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Olvídate de las manchas: cómo quitar las gotas de aceite de la ropa

No basta con mojar la prenda, hay que romper químicamente esa grasa con productos diseñados para ello

Olvídate de las manchas: cómo quitar las gotas de aceite de la ropaHG

Las manchas de aceite son de las más habituales y también de las más temidas. Ya sea por cocinar, por una salpicadura al comer o por un descuido con grasa, el aceite penetra con facilidad en las fibras del tejido y puede parecer imposible de eliminar. La clave está en actuar rápido, usar el producto adecuado y adaptar el método al tipo de prenda.

Métodos más eficaces

Lo primero es absorber el exceso con papel de cocina, servilleta o con un paño limpio. Es importante hacerlo sin frotar, porque, si lo haces, solo consigues extender el aceite. Una vez retirado lo superficial, tienes dos caminos muy efectivos según el tipo de mancha.

El más rápido y fiable es el lavavajillas líquido. Está diseñado para cortar grasa, así que va directo al problema. Aplica unas gotas sobre la mancha en seco, masajea suave con los dedos o un cepillo blando y deja actuar 10–15 minutos. Después, aclara con agua templada y lava normal. Si la mancha era reciente, suele salir a la primera.

Un cuenco de bicarbonato de sodio.

El segundo método va perfecto cuando el aceite ha sido abundante o ha empapado la prenda: usa un absorbente como maicena, talco o bicarbonato. Cubre la mancha, presiona un poco para que haga contacto y deja actuar 30–60 minutos. Retira el polvo (sacudiendo o con un cepillo) y entonces aplica detergente o lavavajillas antes del lavado. En manchas antiguas, a veces ayuda repetir con el absorbente dos veces seguidas antes de pasar al lavavajillas.

Errores típicos

El fallo más común es planchar o meter a la secadora “a ver si desaparece”. Si la grasa sigue ahí, el calor la fija y puede quedarse para siempre. La regla de oro es que si la mancha se ve, no le apliques calor.

También hay que tener ojo con el tejido. En algodón, vaqueros o sudaderas puedes frotar suave y usar lavavajillas sin problema. En prendas delicadas (lana, seda, viscosa) conviene ir con calma: prueba primero en una zona poco visible y evita cepillos duros. Si la etiqueta indica limpieza en seco, lo prudente es tratar solo lo mínimo (absorber y un toque de talco) y llevarla a una tintorería si es una prenda importante.

Cuando la mancha parezca prácticamente limpia, deja secar al aire y revisa con buena luz. Si aún hay sombra de la mancha, repite el proceso antes del secado final.

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La grasa se pega tanto a la ropa porque sus moléculas no se mezclan con el agua y tienen una gran capacida de pegarse a las fibras textiles, sobre todo a las de origen natural como el algodón o la lana. Cuando el aceite entra en contacto con el tejido, se desliza entre los hilos y queda atrapado en su estructura, formando una especie de película invisible que el agua sola no puede arrastrar. Además, el movimiento y el calor al frotar o al lavar sin tratar la mancha hacen que la grasa se extienda aún más, penetrando en capas internas del tejido. Por eso resulta tan difícil de eliminar. No basta con mojar la prenda, hay que romper químicamente esa grasa con productos diseñados para ello, como detergentes o lavavajillas, que sí pueden “encapsular” la grasa y permitir que el agua la elimine en el aclarado.