Besarkada: el abrazo que combate el tabú del suicidio
“La asociación nace a finales del 2016 desde el sufrimiento más profundo. Surge cuando tres mujeres, que habían perdido a sus hijos con muy poca distancia de tiempo, se encuentran con que en Navarra no existía ningún servicio que ofreciera un acompañamiento en un proceso tan duro, traumático y complicado como el suicidio de un ser querido”. Miren Praga, una de las dos trabajadoras sociales de Besarkada-Abrazo de Pamplona, explica el origen de una entidad que nació hace ahora cerca de diez años con el fin de brindar un apoyo profesional y especializado “a todas las personas afectadas por el suicidio de un ser amado”. De hecho, la labor de Miren consiste en establecer un primer contacto con gente que ha vivido de cerca cómo alguien cercano intentaba o se quitaba la vida y que previamente había acudido a la asociación. También acompaña a las propias personas con tentativas de suicidio “desde un punto de vista sociocomunitario y nunca desde la atención terapéutica”.
Cuando el 19 de noviembre de 2016 Besarkada-Abrazo se presentó oficialmente en un acto celebrado en el auditorio Civican de Pamplona, el mensaje que acompañaba al evento era claro y diáfano: “Queremos compartir nuestras vivencia para contribuir a cambiar este problema”. La elección del nombre tampoco fue casual. Sus impulsoras afirman que, tras el suicidio de sus hijos, hallaron en un abrazo el gesto silencioso que las hacía sentirse “comprendidas, respetadas y amadas”. Los inicios, no obstante, fueron “duros”, porque se encontraron con que estaba todo por hacer.
“No se hablaba absolutamente nada sobre el tema del suicidio en Navarra. Existía un vacío administrativo e institucional y digamos que, entre comillas, era un tema que estaba desahuciado”, cuenta. La trabajadora social cree que Besarkada-Abrazo ha realizado una labor “titánica” para visibilizar esta realidad, transmitiendo a la sociedad navarra lo que supone atravesar por algo así. También destaca el trabajo realizado por la asociación en la formación de profesionales y personal especializado, un aspecto que considera fundamental. “Cuando no tienes formación es muy difícil comprender qué hay detrás del suicidio y todas las circunstancias que lo rodean”, subraya.
Poco a poco, gracias a que este tema está dejando de ser un tabú, la implicación institucional y el aliento social es cada vez mayor. En noviembre de 2023, la asociación estrenó su sede en la calle Monasterio de Tulebras 1 del barrio de San Juan en un local cedido por el ayuntamiento. Ahí es donde atienden a la ciudadanía desde entonces. Otro de los hitos recientes que remarca Miren ha sido la “primera campaña en Navarra específica” sobre prevención del suicidio que se lanzó el año pasado bajo el lema Espera, estoy aquí. #nomásuicidios con la colaboración del ayuntamiento de Pamplona, del Gobierno foral y ThinxSocial de Fundación Caja Navarra. “Nos hemos hecho un hueco y hemos ido cogiendo fuerza. Podríamos decir que ahora mismo en Navarra somos la asociación especializada en duelos por suicidio”, afirma.
Ahora mismo en Navarra son la asociación especializada en duelos por suicidio
Supervivientes del suicidio
Además de las dos trabajadoras sociales, el equipo de la asociación está actualmente formado por cuatro especialistas en psicología y sanitarios que atienden, principalmente, en la comarca de Pamplona, pero también desde 2025 cuentan con una profesional que da cobertura en la zona de la Ribera. En la asociación también participan personas voluntarias que son fundamentales dentro del engranaje de la entidad. Felisa (que prefiere usar un nombre ficticio), por ejemplo, es una de ellas y es una superviviente; una persona que ha perdido a un familiar o a un ser querido (en su caso, su marido).
El término superviviente de suicidio se utiliza desde hace algunos años y está muy extendido. Se trata de un duelo particular y distinto al resto, puesto que muchas veces viene acompañado de un sentimiento de culpa y un profundo malestar interior. Laura Ortiz, una de las psicólogas de Besarkada-Abrazo que acompaña a supervivientes, afirma que, aunque no puede hablar de ningún caso en concreto, estas personas suelen sufrir un duelo “complicado” que normalmente se prolonga durante mucho tiempo.
Preocupa el suicidio en adolescentes
La asociación Besarkada-Abrazo recibió el pasado abril el galardón a la entidad por parte del Instituto Navarro de la Juventud por su labor en la prevención del suicidio entre los jóvenes. Aunque en el conjunto del Estado este no es el grupo más afectado (la mayoría de las muertes se concentran en hombres de más de 40 años, según el INE), los especialistas de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), reunidos a mediados de mayo en Bilbao, alertaron sobre un importante aumento de los intentos de suicidio entre menores. “Llevamos un tiempo preocupadas por las señales de alarma que recibimos desde ese sector de la población y tratamos de estar cada vez más presentes”, afirma Felisa, quien, aun así, recuerda que el índice más alto de suicidios se registra “a partir de los 50 años”.
“Fue un antes y un después en mi vida”
Felisa narra su experiencia: “Fue un antes y un después en mi vida. Fue durísimo. No sabía ni quién era. Fue un dolor tremendo y prolongado, que me llevó a situaciones extremas”. Tras la pérdida por suicidio de su marido, esta mujer de Pamplona contactó con Besarkada-Abrazo, fundada unos meses atrás, para compartir su vivencia y afrontar un proceso duro, solitario y excepcional. La actual tesorera de la asociación recuerda que recibió una “importante” ayuda por parte del personal de Besarkada-Abrazo. Asegura que, junto a un intenso trabajo personal y de “muchas vicisitudes”, ha ido viendo la luz. “Yo creo en este proyecto firme y profundamente porque el duelo por suicidio es algo que últimamente se ha ido visibilizando, pero que cuando a mí me ocurrió era tabú y estigma”.