El escritor uruguayo Eduardo Galeano dejó muchas frases para el recuerdo que ya forman parte del acervo popular. De la colección de cuentos e historias del libro Las palabras andantes es famosa su reflexión sobre la utopía: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. El madrileño Antonio José Montoro Carmona, de 47 años, reconoce que el gran objetivo de Mundubat (un cambio en el orden mundial en el que “todas las personas puedan tener todos los derechos”) se antoja poco menos que imposible, más en estos tiempos revueltos, pero reivindica las palabras de Galeano para “seguir trabajando y caminando” en la utopía de alcanzar una sociedad justa tanto en Euskal Herria como en el resto del mundo.
“Queremos poner nuestro granito de arena junto a otras organizaciones a que haya un nuevo orden mundial en el que todas las personas tengan acceso y disfruten de todos los derechos. Que la gente pueda vivir con dignidad, con servicios públicos de calidad, y que tanto las mujeres como todas las diversidades sexuales y de género vivan en libertad, igual que el resto de la sociedad”, reflexiona Montoro Carmona, actual coordinador general de la fundación Mundubat. Experto en relaciones internacionales y cooperación, conoció la ONG vasca “por casualidad” hace dos décadas, cuando aún era veinteañero. Envió su currículum y acabó trabajando como coordinador de Mundubat en los campamentos de Tinduf, al oeste de Argelia, donde apoyó los derechos de decenas de miles de personas saharauis refugiadas.
El conflicto saharaui, que lleva décadas bloqueado, le afecta especialmente. Afirma que el Gobierno central “no ha estado a la altura”, ya que en la reciente regularización extraordinaria de personas migrantes se han quedado fuera los apátridas, quienes, asegura, son saharauis “en su inmensa mayoría”. Achaca esta “exclusión deliberada” a la posición promarroquí que, en su opinión, ha adoptado el Estado español en los últimos tiempos con respecto a esta cuestión.
Recorrido exprés por los países del sur
En Mundubat cada vez atienden más conflictos y territorios, por lo que no es fácil seguir sus pasos y delimitar su campo de acción. En un repaso exprés por este agitado planeta, Montoro Carmona afirma que la fundación trata de “disputar” el relato del “sentido común” a la extrema derecha allá donde la ONG tiene presencia. En El Salvador, por ejemplo, Mundubat ha denunciado la “represión” del régimen de excepción del Gobierno de Nayib Bukele. Tanto en Colombia como en Palestina, la fundación vasca apoya los procesos de diálogo y paz que en estos lugares se han puesto en marcha. En Sahara Occidental han contribuido a “mantener las necesidades básicas” de la población para que puedan tener “unas condiciones de vida dignas”. En Senegal, Mundubat ha sido parte activa de las movilizaciones de la defensa de la democracia y en la construcción de paz en la región de Casamance.
Antes de aterrizar y establecerse en la sede central de Bilbao, Montoro Carmona viajó durante años por distintas partes del hemisferio sur (ha trabajado en Bolivia y Brasil, por ejemplo), ocupando varias responsabilidades dentro de Mundubat. Después de tanto tiempo, continúa identificado con la misión y valores de la fundación. No acusa el desgaste del paso del tiempo. “Me dedico a una actividad que tiene un fuerte componente político y de transformación social, siendo coherente con lo que siento”, afirma.
Ejes de acción
Mundubat nació a finales de los años 80 con el nombre de Paz y Tercer Mundo - Hirugarren Mundua ta Bakea de la mano de colectivos internacionalistas que “luchaban contra las intervenciones militares imperialistas que afectaban a Europa y América Latina”. El trabajo de incidencia política de la ONG se amplió a otras partes políticamente tensionadas del planeta, como Palestina y Sahara Occidental. La organización vasca, ya como fundación desde 2002, pasó a denominarse oficialmente Mundubat en 2006. En el último año, asegura su coordinador general, la entidad ha crecido mucho dentro y fuera de nuestras fronteras afianzando su actividad en sus tres ejes de acción principales: la construcción de la paz, la justicia climática y la movilización social y participación política.
Un total de 72 personas contratadas trabajan para Mundubat tanto en el Estado español como en una docena de países más: Bolivia, El Salvador, Colombia, Cuba, Mali, Palestina, Sahara Occidental, Senegal, Mauritania, Guatemala, Honduras y recientemente Argentina y Jordania. En las últimas semanas, Mundubat ha lanzado una campaña económica de solidaridad en su página web con el pueblo cubano “para asegurar la producción de alimentos y energías renovables frente al bloqueo y la agresión de Estados Unidos”. La situación en Cuba es “crítica y compleja”, afirma Montoro Carmona, seguramente “equiparable” a las fuertes carencias que sucedieron tras la caída de la Unión Soviética.