A tener en cuenta
- Descongelar los alimentos en el refrigerador, no a temperatura ambiente, para evitar bacterias.
- Si se descongela carne hay que cocinarla inmediatamente.
- Organizar el congelador para consumir primero lo más antiguo.
Muchos son los mitos que rodean al tema de la congelación de alimentos, en cuanto a sus propiedades nutritivas, su conservación, la caducidad… Te ayudamos a desterrar falsas creencias para que puedas recurrir sin problemas en tu día a día a esta técnica que ayuda a mantener en estado óptimo los alimentos, y siempre con el foco puesto en la salud.
Además, conociendo a fondo la mejor forma de proceder, evitaremos el desperdicio alimentario, cuyas cifras preocupan. De hecho, en la actualidad, más de milmillones de kilos de alimentos acaban cada año en el Estado en el cubo de la basura sin haber sido utilizados.
De la mano de la Federación Española de Industrias de Alimentos y Bebidas (Fiab) vamos a analizar las cuestiones más importantes que pueden surgirnos a la hora de congelar un alimento, para solventar dudas y aclarar ideas que pueden llevarnos a actuar de forma errónea. Estos son los mitos y realidades más comunes en torno a los alimentos congelados:
– Tienen tantos nutrientes como los frescos:
Los vegetales, por ejemplo, cuando se congelan recién cosechados, pueden retener incluso más vitaminas y minerales que los productos frescos que pasan días en transporte.
La congelación detiene la proliferación bacteriana, puesto que el frío inactiva los gérmenes debido a las bajas temperaturas y a la pérdida de agua, pero no elimina los microorganismos. Es importante saber que al descongelar, las bacterias pueden reactivarse. De ahí que sea tan importante descongelar siempre en la nevera y, a poder ser, de forma lenta.
La recongelación altera la textura y sabor debido a los cristales de hielo, además de aumentar el riesgo de intoxicación alimentaria, ya que un producto descongelado puede tener de nuevo las bacterias activas.
Los productos congelados son igual de saludables que los frescosy resultan muy prácticos. En este sentido hay que saber que la congelación es un método natural que no requiere conservantes químicos.
Aunque duran mucho, esto depende en gran medida de las características del frigorífico. Así, los de una estrella no son aptos para congelar; los de dos permiten guardar los alimentos un mes; los de tres estrellas, hasta tres meses y los de cuatro, entre tres y seis meses. Además de las características de nuestra nevera, es necesario considerar las de cada alimento. Por poner un ejemplo, los alimentos ricos en grasas sufren enranciamiento con un tiempo prolongado de almacenamiento, lo que hace descartable el alimento en cuestión. Tras meses en el congelador estos pueden ponerse rancios, y otros, perder calidad.
Es posible congelar casi todo, desde los huevos, carne y pescado hasta las frutas o verduras. Si bien no es recomendable congelar alimentos con alto contenido de agua (lechuga, pepino...), salsas como la mayonesa, patatas cocidas o lácteos como yogures, ya que pierden su textura y estructura. Los alimentos como pasta, arroz o pansoportan peor el proceso de congelación-descongelación.
Otro de los mitos extendidos es que hay que congelar los alimentos nada más comprarlos, en realidad, la única regla de oro es que siempre se puede congelar un alimento si no ha superado la fecha de caducidad.
En suma, lo fundamental a la hora de congelar un producto es realizar esta operación de forma rápida y adecuada, en los envases apropiados, aptos para congelación.
Tan importante como congelar bien los alimentos es descongelarlos de la forma adecuada.
En este vídeo puedes ver recomendaciones sobre cómo congelar o descongelar alimentos con objeto de evitar posibles intoxicaciones:
En suma, los alimentos congelados son tan nutritivos como los frescos, a menudo manteniendo mejor sus vitaminas al ser procesados rápidamente en su punto óptimo. No pierden propiedades y la congelación no mata las bacterias, solo pausa su crecimiento. Lo realmente importante es evitar la recongelación y usar el método correcto de descongelado.