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El gafe y un penalti infantil

"Ahora mismo no estamos para competir en Primera", asegura Mendilibar

El gafe y un penalti infantilFoto: efe

ZARAGOZA: Roberto; Sapunaru, Alvaro, Paredes, Abraham; José Mari (Min. 73, Zuculini); Víctor, Apoño, Romaric (Min. 61, Movilla), Montañés; y Postiga (Min. 69, Aranda).

OSASUNA: Andrés Fernández; Oier, Arribas, Lolo, Nano (Min. 68, Nino); Timor, Raoul Loé (Min. 74, Annan); Cejudo, Armenteros, Sisi (Min. 57, Lamah); y Kike Sola.

Goles: 1-0: Min. 4; Postiga. 1-1: Min. 29; Armenteros. 2-1: Min. 45; Timor, en propia puerta.. 3-1. Min. 71; Apoño, de penalti.

Árbitro: Pérez Lasa, vasco. Amonestó a Paredes, Abraham, Armenteros y Lamah.

Incidencias: Unos 18.000 espectadores en La Romareda.

zaragoza. El Zaragoza logró su primera victoria en casa de la actual temporada en un partido anet Osasuna en el que el 3-1 tuvo un sabor especial para el equipo aragonés .

En un encuentro en el que se demostró que ninguno de los dos contendientes está para tirar cohetes, los aragoneses lograron un victoria balsámica que hunde a su rival en la clasificación todavía más.

El conjunto aragonés tuvo el inicio deseado de todos los equipos, con un gol tempranero, a los cuatro minutos, logrado por Hélder Postiga.

Con el tanto, el equipo de Manolo Jiménez retrasó su línea de marca unos metros y dejó la iniciativa en el juego al equipo navarro para buscar el segundo gol a la contra.

Osasuna comenzó a merodear el área local tras unos minutos intrascendentes en el juego, pero sin ocasiones, hasta que en el minuto 29 Armenteros montó una contra que acabó resolviendo con un disparo ajustado al poste para hacer el 1-1.

El conjunto maño acusó el tanto y, como un boxeador tocado, vio como el equipo de Mendilibar se crecía y avisó de nuevo con una ocasión fallida por Timor. Fue el preludio de una gran ocasión, dos minutos después, de Cejudo, quien, solo en el punto de penalti, remató fueras.

Cuando ya la primera parte agonizaba la fortuna acompañó al Zaragoza en un centro por la derecha del canterano Víctor que desvió al fondo de su meta Timor.

El descanso dio ímpetus renovados a los dos conjuntos, que en los primeros instantes pudieron haber variado el marcador. Sin embargo, los rojillos se fueron desinflando poco a poco ante un Zaragoza que, sin alardes, mantenía el tono físico.

La sentencia al encuentro llegó en un infantil penalti del francés Loé a Movilla, recibido en el campo con la mejor ovación de la tarde, en el minuto 71, que transformó Apoño.

A partir de entonces y aunque el conjunto navarro lo intentó hasta el final, sus propios fallos en unos casos y la precipitación en otros permitieron al Zaragoza no sufrir en exceso para sumar los tres puntos.