LEIOA: Xabi, Garmendia, Arkarazo, Tito, Iriondo, Markel, Lafita (Min. 85, Barrasa), Julio, Iker Bilbao (Min. 64, Etxabe), Paredes (Min. 81, Oier) y Pito.

PORTUGALETE: Macías, Urbano, Núñez, Etxaniz, Bilbo, Vidal (Min. 83, Martín), Oinatz, Alberto, Jorge (Min. 77, Mario), Yartu (Min. 67, Vicky) y Vitoria.

Gol: 1-0: Min. 76; Etxabe.

Árbitro: Velasco Arbaiza. Amonestó a Tito, Arkarazo, Etxaniz, Aberto, Yartu, Oinatz y Vitoria.

Incidencias: Unos 400 espectadores en Sarriena. Con presencia de seguidores portugalujos.

leioa. El Leioa continúa invicto y sumó la quinta victoria consecutiva tras derrotar 1-0 al Portugalete en Sarriena. Los de Movilla firman un inicio espectacular con un balance de cinco victorias en cinco partidos, con seis goles a favor y ninguno en contra. Por su parte, los portugalujos no acaban de arrancar y suman su primera derrota de la temporada a domicilio tras lograr cuatro empates en las cuatro primeras jornadas.

La primera parte estuvo caracterizada por una lucha en el centro del campo donde ambos entrenadores crearon una tela de araña. Solo fallos aislados de ambas zagas o jugadas muy elaboradas provocaban acciones de peligro. La más clara oportunidad fue para los jarrilleros. Ander Vitoria, en el minuto 11, encontró hueco en medio de la defensa leioarra y su lanzamiento salió lamiendo el poste.

Iker Bilbao respondió, en el minuto 22, aprovechando un error de Etxaniz y su disparo casi pilla a contrapié al cancerbero Macías. Lafita se desdoblaba y entraba tanto por la izquierda como por la derecha. En una de sus incursiones por la izquierda habilitó a Iker Bilbao que recortó y disparó seco junto al palo.

Nada más iniciarse el segunda parte, Iker Bilbao desperdició un balón servido por Pito. De nuevo, Ander Vitoria pudo abrir el marcador para el Portugalete en el 63, pero su disparo a pase de Yartu salió rozando el palo.

la salida de Etxabe fue providencial. Avisó con dos cabezazos en el 62 y 64, para en el 76 aprovechar una prolongación de cabeza de Pito para batir a Macías. A partir de aquí, Docando metió su artillería en busca del empate, pero, sin cabeza, el corazón no pudo.