volvieron a reencontrarse el pasado 26 de mayo. Desde que separaron sus caminos el verano de 2009 habían coincidido sobre el césped como rivales, pero nunca luciendo la misma camiseta. Hasta el mes pasado. Ambos ingresaron en el terreno de juego en el minuto 78 del amistoso preparatorio para la Eurocopa en el que, sorprendentemente, Suiza ganó por 5-3 a Alemania. Fue uno de los últimos ensayos de Joachim Löw antes de cerrar su lista definitiva de 23 jugadores y ambos, sin piedad, luchaban a brazo partido por una plaza, siendo además competencia directa en el centro del campo. A día de hoy, Lars Bender está en la Eurocopa, siendo además una de las grandes revelaciones del combinado germano, mientras que su hermano gemelo Sven ha tenido que resignarse a seguir la competición por la televisión.
Lars, el mayor por cuestión de minutos, y Sven Bender, de 23 años, forman parte de la nueva hornada de talentos alemanes que ha fortalecido y revitalizado tanto la Bundesliga como la Mannschaft. Lars milita actualmente en el Bayer Leverkusen y su última temporada fue igual de irregular que la de su equipo, aunque a la hora de gravitar alrededor de la selección siempre ha tenido a su favor su polivalencia, su capacidad para adaptarse a varias posiciones y su llegada al área rival. Sven, por su parte, juega en el triunfal Borussia Dortmund -dos Bundesligas y una Copa en los dos últimos cursos- y se ha hecho importante en las labores de contención de la medular, aunque el carácter unidimensional de su juego le limita a la hora de entrar en la selección absoluta, con la que debutó el pasado 1 de marzo. Sin embargo, ambos dejaron al margen sus lazos de sangre cuando se vieron inmersos en la preselección de 27 jugadores con la que trabajó Löw. Cuando ambos comparecieron en rueda de prensa hicieron gala de su ambición. El mayor de los Bender reconoció que "sería muy bonito si los dos pasamos el corte", mientras que el menor no dudó a la hora de señalar que él no tendría ningún problema si resultara elegido a costa de su hermano. "Aquí hay una batalla por 23 puestos y nadie está para hacer favores a nadie. Lo digo en un plano positivo. Todos tenemos la ambición de ser elegidos, pero somos deportistas y remamos en la misma dirección", dijo un Sven que, al final, tal y como mostraban las quinielas, fue uno de los descartes.
Nacidos en Rosenheim, en las cercanías de Múnich, los gemelos Bender no tardaron en descubrir su pasión por el fútbol y a los cuatro años ya daban patadas a un balón en el TSV Brannenburg local. Posteriormente, se formaron en la cantera del Unterhaching, donde su padre era entrenador, y en 2003, con 14 años, fueron captados por el Munich 1860, conjunto del que eran hinchas (ambos nombran a Abedi Pele como su gran ídolo). Pese a que solo tres cursos antes llegaron a clasificarse para la Liga de Campeones, los Lions estaban por aquel entonces en horas bajas. Militaban en la Bundesliga 2 y su acuciante crisis financiera les obligaba a vender a cualquier jugador potable que saliera de sus categorías inferiores. Así, los Bender no encontraron demasiadas facilidades a la hora de subir escalones hasta debutar en el primer equipo. Debutaron a los 17 años y con 19 eran inamovibles en el once inicial hasta el punto de que Lars, que por aquel entonces ya era el más llamativo de los dos, llegó a lucir el brazalete de capitán a tan temprana edad.
Pese a que tenían contrato en vigor hasta 2011, la calidad y el margen de mejora de ambos no pasaron desapercibidos. Equipos de la Premier League como el Manchester United y el Liverpool enviaron ojeadores para verles en acción, se rumoreó incluso que el Real Madrid andaba tras sus pasos con el objetivo de incorporarlos a su filial, pero al final se impuso lo más lógico: dar el paso a la Bundesliga. El Bayer Leverkusen estuvo cerca de fichar a ambos, pero al final Sven recaló en el Borussia Dortmund. La progresión de los Bender ha sido constante tanto en sus respectivos clubes como en las categorías inferiores de Alemania, aunque por el momento solo Lars está disfrutando de la Eurocopa, siendo además protagonista. Ante la baja del suspendido Jerome Boateng, Joachim Löw decidió apostar por él como lateral derecho en el tercer partido de la fase de grupos ante Dinamarca y Bender respondió marcando el gol de la victoria pese a jugar en una demarcación nueva para él. El seleccionador teutón está encantado con su pupilo, del que destaca su polivalencia y su entrega. Por el momento, él es el gemelo afortunado. Sven espera su oportunidad en la recámara.