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Molina solo aguanta tres meses

Lotina, entre los entrenadores que baraja el Villarreal tras el cese de su técnico

Molina solo aguanta tres mesesFoto: efe

LEVANTE: Munúa, Javi Venta, Ballesteros, Cabral, Juanfran, Xavi Torres, Iborra (Min. 71: Farinós), Valdo, Ghezzal (Min. 84: El Zhar), Barkero (Min. 67: Rubén) y Koné.

VILLARREAL: Diego López, Mario, Zapata, Musacchio, Joan Oriol, Bruno Soriano, Marcos Senna, Castellani (Min. 71: Marchena), Nilmar (Min. 90+: Camuñas), Marco Ruben y Martinuccio (Min. 80: Hernán Pérez).

Gol: 1-0: Min. 90+; Xavi Torres.

Árbitro: Clos Gómez (colegio andaluz). Amonestó por Levante a Valdo, Juanfran y Javi Venta y por el Villarreal a Zapata, Martinuccio, Hernán Pérez, Nilmar y Castellani. Expulsó a Marchena por acumulación de amonestaciones (m. 90)

Incidencias: Estadio Ciutat de Valencia, unos 12.200 espectadores.

valencia. Un gol en la prolongación de Xavi Torres tras una falta lanzada por Rubén Suárez en tiempo de prolongación dio los tres puntos al Levante en el Ciutat de Valencia en un partido de muy baja calidad, en el que pareció que el empate valía a los dos equipos y que deja tocado al Villarreal en sus aspiraciones de permanencia, y hundido a su entrenador, José Francisco Molina, que fue destituido del cargo horas después.

Vaios nombres han salido a la palestra como posibles sustitutos, como Bernd Schuster, Víctor Muñoz y Miguel Ángel Lotina, el mejor postulado, según diversas fuentes, para hacerse cargo del equipo castellonense.

Molina se convierte así en el segundo entrenador destituido en el Villarreal en la presente temporada, ya que el exguardameta se hizo con la riendas del equipo en sustitución de Juan Carlos Garrido a finales de diciembre, tras la eliminación en la Copa frente al Mirandés, de Segunda División B.

José Molina, que accedió al primer equipo procedente del Villarreal B, de Segunda División, logró en el primer mes al frente del equipo una reacción con la que los villarrelenses salieron de la zona de descenso a Segunda División, pero una racha de cinco partidos sin ganar ha desencadenado su destitución.

Molina, de 41 años, ha dirigido al Villarreal en once partidos de Liga, en los que presentaba un balance de tres victorias, tres empates y cinco derrotas, si bien el último triunfo conseguido fue el pasado 12 de febrero, cuando el Villarreal superó al Granada por 3-1.

Además, cuatro de sus cinco derrotas se han producido en las últimas cinco jornadas ligueras, en las que solo pudo lograr uno de los quince puntos en juego, tras empatar con el Athletic y perder con el Mallorca, Zaragoza, Getafe y Levante.

Tras el partido de ayer, el Villarreal es decimoséptimo en la clasificación con 27 puntos, que lo sitúan a tres puntos del descenso.

objetivo común, no perder Lo cierto es que el Levante-Villarreal fue un encuentro de muy baja calidad, sin fútbol y sin apenas ocasiones, en el que el viento deslució lo poco que unos y otros pusieron de su parte. No perder pareció siempre el objetivo de los dos conjuntos.

Al final, una acción aislada dejó los tres puntos en el estadio levantinista, en un choque en el que el reparto de puntos habría sido más justo y en el que el castigo fue excesivo para el equipo visitante.

El Villarreal planteó un 4-3-3, con Nilmar, Ruben y Martinuccio juntos en ataque, pero con ello no consiguió evitar que el partido se pusiera donde al Levante más le gusta, con balones largos y poca elaboración en el centro del campo. Su rival se vio atrapado en ese modelo de juego y el partido no tuvo un dominador claro.

Con todo, era el equipo visitante el que trataba de elaborar más el juego ante un Levante que se sentía cómodo a la espera de aprovechar su oportunidad. Además de calidad, eso fue lo que faltó al partido en el primer tiempo: opciones de gol.

El ritmo del partido no creció tras el descanso. El Levante no buscaba decididamente la victoria y al Villarreal le faltaban recursos para acercarse con peligro a la meta local. Daba la impresión de que nadie quería correr riesgos.

El marcador y su incertidumbre era lo único que mantenía vivo un encuentro tedioso y sin apenas llegadas a puerta, aparentemente abocado hacia el empate a pesar de que en ocasiones el público vibraba por las alternativas del choque. El partido era un correcalles, pero al final decidió Xavi Torres.