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Sandro Rosell contra todos

Antaño "mano derecha" y hoy enemigo de Laporta, es el gran favorito para sucederle w La inmensidad de Pep Guardiola ha convertido la campaña en una pugna anodina, salpicada por ataques personales

Sandro Rosell contra todosFoto: efe

Bilbao

El próximo primero de julio, cuando estatutariamente haya dejado de ser presidente del Barça, Joan Laporta iniciará su carrera política luciendo palmito entre el paisanaje, no en vano bajo su mandato el Barça ha encadenado una racha triunfal sin parangón en toda la historia del club azulgrana.

Probablemente ese mismo día, si todo sale según indican las encuestas, Sandro Rosell, investido con el rango de presidente del Barça, acudirá a un juzgado para denunciar a su antecesor por acusarle a través del libro Un somni per als meus fills (un sueño para mis hijos) de querer quedarse con la comisión de un posible traspaso de Ronaldinho al Chelsea, cuando el astro brasileño aún era jugador del Barça.

Rosell culminaría así su fría venganza sobre quien su día fue amigo y socio de correrías en el Elefant Blau, aquel grupo de culés jóvenes, intrépidos burgueses que a finales de los noventa hizo la vida imposible a Josep Lluis Núñez y en 2003 alcanzó la presidencia del club azulgrana imponiéndose, contra pronóstico, a Lluìs Bassat.

Los cuatro candidatos que ahora se postulan para heredar el trono de Laporta compartieron aquella cuadrilla y luego poder formando parte de la directiva azulgrana. Todos ellos, salvo uno, Jaume Ferrer, fueron dejando el club y alejándose del presidente. Pero ninguno guarda tanta inquina como Rosell.

Laporta le corresponde con igual medida, y ha hecho todo lo posible durante la campaña electoral para impedir que su antiguo socio le pueda suceder. Sin embargo su obsesión por elegir un delfín y apoyarle como garante de todo lo bueno que se ha hecho en el Barça en los últimos años ha sido contraproducente. Contra más pedía el voto para su valido, más caía en las encuestas.

Primero eligió al vicepresidente Alfons Godall, después pidió al tesorero Xavier Sala i Martín que liderara el continuismo y, ante su negativa, apostó por Jaume Ferrer.

Lo cierto es que el dedo de Laporta ha hecho que Ferrer bajara en las encuestas, lo mismo que el inicial furor contra Rosell le ha costado a Marc Ingla caer en las intenciones de voto. En cambio, el sesgo de hombre calmado, normal y sensato de Agustí Benedito le ha valido crecer en simpatía e intención de voto entre los socios azulgranas. En los últimos días, y ante la clara ventaja de Rosell en las encuestas y el alto número de indecisos, Ingla, Ferrer y Benedito hicieron amago de unir sus fuerzas, pero no supieron resolver lo más importante: El ego. ¿Y quién de ellos se postula como presidente?

Por lo demás, todos defienden más o menos lo mismo. Porque el estilo de antaño, prometiendo rutilantes fichajes está fuera de agenda por razones obvias. Nadie osa, ni por asomo, pisar el suelo de Guardiola.