Antonelli enciende la rivalidad en Mercedes
El equipo de Brackley sella en China el segundo ‘doblete’ del año con una nueva exhibición de superioridad
Mercedes es el coche. Es la referencia de esta nueva Fórmula 1. El Gran Premio de China contrastó los resultados de Australia. La escudería de Brackley ofreció la segunda exhibición de superioridad. El título parece viajar en una de las dos flechas plateadas; solo el tiempo concedido al desarrollo podrá alterar este orden. La pregunta es en cuál, porque Kimi Antonelli demostró que no está en el asiento para ejercer como escudero, sino como aspirante a la corona. El italiano, que el sábado se convirtió a sus 19 años en el piloto más joven de la historia en firmar una pole, ejerció con solidez en carrera para adjudicarse la primera victoria de su breve trayectoria deportiva. George Russell reafirmó la jerarquía de Mercedes con el segundo puesto para plasmar así el segundo doblete del año.
Relacionadas
Los Ferrari son los únicos capaces de entrometerse en la carrera triunfal de Mercedes. Aunque de momento solo son careos efímeros, momentáneos. Los monoplazas de Maranello son capaces de entrar en batalla con sus fulgurantes salidas y cuando gozan del impulso de la energía eléctrica. Es decir, cuando las diferencias son estrechas. A medida que avanza la carrera ceden irremediablemente. El ritmo de Mercedes, sostenido por una baja degradación de neumáticos, se impone. Es el martillo golpeando al yunque con constancia, implacable.
Los McLaren, vigentes campeones de constructores y de pilotos, decepcionan, al menos a estas alturas. Esta vez no pudieron tomar la salida. Lando Norris y Oscar Piastri vieron la carrera desde las pantallas. Alex Albon y Gabriel Bortoleto tampoco iniciaron la prueba. Cuatro bajas cuando el semáforo aún no se había apagado. Mientras, Max Verstappen e Isack Hadjar tampoco son competitivos a los mandos del Red Bull. El subcampeón neerlandés rodaba sexto cuando se vio obligado a retirar su coche en la vuelta 45 de las 56 programadas de la pista por problemas eléctricos y su compañero acabó octavo.Aston Martin también prolongó su fiasco con dos nuevos abandonos, de Fernando Alonso en la vuelta 33 y de Lance Stroll en la 10. “No sentía las manos y los pies”, dijo el asturiano tras sufrir problemas de vibraciones. Es decir, seis coches no alcanzaron la línea de meta. Los proyectos permanecen verdes. En agua revuelta, Carlos Sainz, noveno, pescó sus primeros puntos con el Williams.
Ferrari luce de nuevo en la salida
De nuevo Ferrari hizo gala de su potencial en las arrancadas. Son balas. Lewis Hamilton saltó a la cabeza y Charles Leclerc asomó en la segunda posición, con los Mercedes sorprendidos. Pero en la segunda vuelta, Antonelli recuperó la primera plaza. Russell necesitó cuatro giros para auparse al segundo puesto. Mercedes imponía la lógica. Pero los Ferrari estaban dispuestos a dar guerra. Sus opciones se vieron alimentadas con la aparición de un coche de seguridad en la vuelta 13 por el abandono de Stroll, circunstancias que aprovecharon en Mercedes y Ferrari para realizar el primer y único cambio de neumáticos. Antonelli había construido hasta entonces un margen de casi 8 segundos. Un mundo.
Las gomas duras impulsaron a Ferrari. Mercedes tardó en optimizar la respuesta de sus calzos. Hamilton y Leclerc se colaron entre el liderato de Antonelli y Russell. “No tengo grip”, reportaba este último. Pero entonces los coches italianos entraron en una batalla sin cuartel. Hamilton y Leclerc comenzaron a adelantarse. Las órdenes de equipo brillaron por su ausencia, lo que permitió el momento más emocionante de la carrera. Pilotaban a tumba abierta. Pero los Mercedes se aprovecharon de esta lucha fratricida. Antonelli ponía tierra de por medio en cabeza y Russell se echaba encima de los Ferrari. Las gomas de estos habían entrado en calor. Se abría la ventana del rendimiento en la casa de Brackley.
Mercedes se beneficia del duelo fratricida de Ferrari
En la vuelta 29, Russell asaltó la segunda posición. Antonelli viajaba entonces con 8 segundos de ventaja, la máxima diferencia que alcanzó el italiano. En ese momento se acabó el debate por la victoria. Mercedes corría con otro doblete en el bolsillo. Cuando son capaces de despegarse a más de un segundo y aparcan la gestión de la energía que impulsa a los Ferrari, los de Brackley imponen su superioridad. Detrás, Hamilton y Leclerc sostuvieron un precioso pulso por el podio que se decantó en favor del británico. Parece renacido Hamilton. “Tenemos mucho trabajo que hacer para alcanzarles, pero esta pelea ha sido una de las carreras que más he disfrutado en la Fórmula 1. Es de lo que se trata, de correr duro”, expresó el heptacampeón mundial. Los 25 segundos de diferencia respecto al ganador perdidos en 43 vueltas –las que se corrieron después de que el safety car anulara las distancias– no se pueden omitir. Son el reflejo de la gran desventaja respecto a Mercedes. Ferrari compite, pero la carrera se le hizo larga.
"Me he dado un infarto"
Antonelli corría tan sobrado, saboreando el éxito, que perdió la concentración. A tres giros de ver la bandera ajedrezada perdió el control de su máquina. Perdió el punto de referencia de la frenada. “Me he dado un infarto”, dijo a la postre. Pero nada pudo alterar su camino hacia la victoria. A sus 19 años y 202 días, es el segundo piloto más joven de la historia en ganar en la Fórmula 1, solo superado por Verstappen y sus 18 años y 228 días. “Estoy sin palabras, a punto de llorar”, manifestó, cuando sus ojos estallaban en lágrimas. Transmite ternura el italiano con ese juvenil rostro con aspecto de bondadoso. “Muchísimas gracias al equipo porque me han ayudado a conseguir este sueño. Es el mejor día de mi vida”, celebró. Dos décadas después, un italiano pisó sobre la cima del podio. Parece el chico bueno de la clase, con cara de no haber roto un plato, aunque al volante es capaz de transformarse en alguien temible.
Russell era uno de los derrotados del día. Al fin y al cabo, el segundo puesto es el primero de los perdedores al volante del flamante Mercedes. “Un doblete es todo lo que podíamos pedir hoy”, declaró con rictus serio. Russell no es un tipo expresivo. En Shanghái lo fue menos. Reservó sus emociones. Permanece líder tras imponerse en Australia y en el esprint sabatino de China, pero con solo cuatro puntos de margen sobre su gran oponente, su compañero Antonelli, a quien este triunfo le concede un estatus mayor en la parrilla. Ha quebrado la barrera que distingue el ser veloz a ganador. Lo tuvo todo de cara, sin verse obligado a entrar en batalla salvo en los primeros compases, donde obró con firmeza, pero es chico rápido que promete guerra por el título. “Ahora, a tratar de repetirlo en Suzuka”, apuntó. El chaval ya es historia de la Fórmula 1.
Temas
Más en Fórmula 1
-
La Fórmula 1 cancela las carreras de Baréin y Arabia Saudí "por la situación actual en Oriente Próximo"
-
Antonelli hace historia convirtiéndose en el piloto más joven en conseguir una pole
-
Russell reafirma su dominio y conquista el esprint de China tras resistir el asalto de los Ferrari
-
Verstappen: “He cambiado el simulador por el Mario Kart”
