La UE busca un camino común para frenar el déficit con China
El desequilibrio comercial en contra de Europa es de 350.000 millones de euros
Los líderes de la Unión Europea han pedido al Ejecutivo comunitario, en la cumbre clausurada hoy en Bruselas, dotarse de más instrumentos para defenderse ante la competencia creciente de China, y al mismo tiempo continuar con el diálogo con el gigante asiático para evitar una guerra comercial.
Los jefes de Estado y de Gobierno se mostraron de acuerdo en que los “desequilibrios globales macroeconómicos” requieren de una respuesta europea centrada en la unidad y el diálogo con sus principales socios comerciales. El déficit comercial con Pekín es de unos 350.000 millones de euros anuales y afecta ya a todos los países europeos. No obstante, a partir de ahí surgen las diferencias. Francia lidera a los países que piden más contundencia y ha lanzado una propuesta para crear una “nueva herramienta de resistencia” para aumentar aranceles o imponer cuotas cuando el suministro que llega a Europa se concentre en un país concreto a partir de un cierto umbral.
Otros socios, como Países Bajos, defienden proteger la economía europea sin caer en la ingenuidad ante posibles represalias chinas, aunque subrayan que Europa y China siguen necesitándose en muchos ámbitos. Frente a estas posturas más duras, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, optó por mayor cautela: “Necesitamos amigos, relaciones equilibradas, ser pragmáticos y tender puentes tanto con grandes economías, potenciales aliados como China”, dijo a su llegada a la cumbre del jueves.
En un punto medio -aunque ha endurecido su discurso sobre China en los últimos meses- se situó el canciller alemán, Friedrich Merz, que defendió que la Comisión Europea adopte una posición “firme” para proteger los intereses económicos de la Unión Europea frente a los desequilibrios globales y las prácticas que “distorsionan los mercados”, aunque manteniendo un “diálogo constructivo” con los socios comerciales, En este contexto, Merz señaló que la UE tiene “peso en el mundo” y debe usarlo para defender sus intereses, si bien ha evitado una confrontación directa con Pekín y ha insistido en que la respuesta debe combinar firmeza y diálogo.
En la misma línea de dureza matizada se expresó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que confirmó que el Ejecutivo comunitario trabajará en nuevas herramientas, entre ellas un “instrumento de diversificación”, con el objetivo de ayudar a las empresas europeas a reducir riesgos y disminuir dependencias estratégicas.
La dirigente alemana celebró que los líderes hayan mostrado un “claro apoyo” a una respuesta europea basada en la unidad entre los Estados miembro y en el diálogo con China, que, según recalcó, “sigue siendo crucial”. La presidenta de la Comisión precisó además que este nuevo instrumento no estará dirigido contra ningún país en particular, sino que tendrá un carácter general para apoyar a las empresas en sus estrategias de reducción de riesgos. La jefa del Ejecutivo comunitario aseguró que Bruselas dará continuidad a estos trabajos y que la cuestión seguirá ocupando un lugar destacado en la agenda común de la UE, en paralelo al debate sobre competitividad y sobre la necesidad de reducir dependencias estratégicas.
Por otra parte, los líderes europeos abogaron también por acelerar los trabajos sobre nuevos recursos propios para financiar el próximo Marco Financiero Plurianual para el periodo 2028-2034, una de las cuestiones más sensibles de una negociación que los líderes aspiran a cerrar antes de que finalice el año para garantizar la puesta en marcha de los nuevos programas a partir del 1 de enero de 2028.
Según explicado fuentes europeas al término del debate en el Consejo Europeo, los Veintisiete constataron avances en varios capítulos de la negociación presupuestaria, entre ellos el instrumento de competitividad, el pilar de acción exterior o algunos aspectos de la nueva arquitectura presupuestaria, aunque admiten que la “ecuación financiera” sigue siendo la cuestión más delicada y la que determinará la posibilidad real de alcanzar un acuerdo político en los próximos meses.
Hasta ahora, las posiciones han oscilado entre los países partidarios de un presupuesto más austero, como Alemania, Países Bajos, Suecia o Austria, que reclaman contener el gasto y rechazan recurrir a una mayor deuda común, y el grupo de los denominados 'Amigos de la Cohesión', del que forman parte España, Italia, Portugal, Polonia o Rumanía, entre otros, que defienden unas cuentas más ambiciosas y advierten de que las nuevas prioridades de la Unión no pueden financiarse en detrimento de las políticas agrícolas y de cohesión. La Comisión pretende que el acuerdo final llegue después del verano.
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