Muere José Ignacio López de Arriortua
El ingeniero y directivo vasco del sector de la automoción ha fallecido a los 84 años en su casa de Busturia
El ingeniero y directivo vasco del sector de la automoción José Ignacio López de Arriortua falleció hoy a los 84 años de edad en su casa de Busturia. Nacido en Amorebieta en 1941, fue contratado en 1980 por General Motors, compañía que ayudó a reflotar. En 1993 pasó a Volkswagen, donde fue nombrado vicepresidente, un puesto en el que mantenía el deseo frustrado de construir una fábrica en Amorebieta, algo que ya quiso hacer de la mano de la marca estadounidense. General Motors lo acusó de espionaje industrial y robo de documentos confidenciales para llevarlos al fabricante alemán, una disputa que acabó de manera extrajudicial y por la cual la empresa germana tuvo que desembolsar 100 millones de dólares y comprometerse a comprar piezas a su competidor. “Es el único proyecto que no me ha salido en mi vida”, lamentó en una entrevista en este diario en 2014.
José Ignacio López de Arriortua estudió Ingeniería Industrial en la Escuela de Ingenieros de Bilbao, por la cual se doctoró en 1966. Hombre siempre muy apegado a su localidad natal, después de trabajar en varias empresas, entró a la fábrica de Firestone en Basauri en 1969. Desde esa responsabilidad, implementó diversos mecanismos de optimización de tiempos de fabricación, entre ellos el método Bedaux, que mide y valora el trabajo de los empleados mediante una escala de puntos y un coeficiente de descanso que se aplica para tener en cuenta la fatig del trabajador. No obstante, estas herramientas provocaron serios desencuentros con la plantilla, que quedaron resueltos tras una rápida y hábil negociación de López de Arriortua con los sindicatos.
Al mismo tiempo, esas innovaciones no pasaron desapercibidas en el mundo del automóvil, que se fijó en él. Así, en 1980 pasó a General Motors, que lo destinó a la planta zaragozana de Figueruelas para coordinar la producción de Opel. Desde esta posición, López de Arriortua desarrolló nuevos sistemas de gestión encaminados a la reducción de costes y la mejora de la eficiencia en la producción y en las cadenas de suministro.
El éxito fue tal que en 1987 el fabricante alemán lo nombró jefe de compras de la marca. Sus métodos de optimización de compras se basaban en que era Opel era quien ponía las condiciones de adquisición de las piezas, en lugar de hacerlo los proveedores. Con el aval de los resultados positivos de Opel, General Motors le nombró vicepresidente de compras en 1992. Pasó a vivir junto a su esposa en Detroit, el principal núcleo de la industria automovilística de Estados Unidos y ahora una de las ciudades más deprimidas del eje industrial estadounidense por la irrupción de las marcas asiáticas. No obstante, en 1993 quiso regresar a Europa, en concreto a Volkswagen. Nunca perdió su intención de construir una fábrica de automóviles en Amorebieta, para lo cual logró principios de acuerdo institucionales y financieros. Diferencias con ejecutivos de General Motors y la voluntad del directivo Ferdinand Piëch de que implantara sus métodos allanaron el camino para su fichaje por el gigante alemán.
Pero General Motors le acusó de espionaje industrial y de llevarse documentación acerca de futuros prototipos de coches y planos para una hipotética planta en Amorebieta, una instalación que nunca saldría adelante, ni de la mano de General Motors ni con Volkswagen. En 1996 dimitió como vicepresidenta de la firma alemana. Las disputas entre las dos empresas automovilísticas se resolvieron a través de diversos acuerdos entre las partes, con una indemnización para el propio López de Arriortua. “Aquellos examigos de General Motors amenazaron a Volkswagen con hacerles la vida imposible y lo pagué”, rememoraba en esa entrevista. Hincha del Athletic y hombre creyente en Dios, no simpatizaba con el apodo con el que algunos le conocían. “Nada de Superlópez: a mí el sobrenombre que me gusta es el que me pusieron en Volkswagen, que era Doctor López”, decía. En 1998 sufrió un grave accidente de circulación en Burgos, tras el cual pasó tres meses hospitalizado y se retiró del mundo laboral.
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