La empresa vasca, ante la necesidad de ganar tamaño y competitividad
Jauregi destaca las bazas con las que Euskadi cuenta para que regrese al territorio alguna multinacional "de referencia", pero subraya que "llevará su tiempo": "ETA nos quitó del mapa, y queremos volver a él"
El tejido empresarial vasco destaca por su heterogeneidad, competitividad e innovación. Y también por la fuerte presencia de pymes, que constituyen más del 99% de su total y cobijan a casi tres cuartas partes del empleo total en Euskadi. Sin embargo, en un contexto de creciente división de la economía mundial en bloques alineados en intereses geoestratégicos, la asociación de intereses con Europa se presenta como imprescindible para su progreso. Y, para ganar importancia en esa arquitectura, la necesidad de ganar tamaño es una de las demandas por las que aboga cada vez en mayor medida desde los diferentes agentes económicos.
Elevar esa dimensión empresarial es una de las sugerencias que han surgido en el debate del IX Foro Industrial del País Vasco organizado por El Economista hoy en la Universidad de Deusto, y en el que han tomado parte representantes institucionales y empresariales. En un mundo en el que la fragmentación de intereses amenaza a Europa, Euskadi debe seguir trabajando además para captar inversión externa, diversificar sus sectores productivos y seguir acometiendo inversiones transformadoras sin descuidar retos como la retención del talento humano y la internacionalización de su actividad. Desafíos exigentes que requerirán la cooperación entre administraciones, empresas y sociedad, subrayaron hoy algunos de los ponentes en este foro.
En este sentido, el consejero de Industria, Mikel Jauregi, señaló que una de las "asignaturas pendientes" de la economía vasca es la captación de inversiones de carácter tecnológico e industrial desde grandes empresas extranjeras. El consejero recordó que, desde la implantación de Ericsson en los años 90 -la compañía sueca se marchó en 2003-, Euskadi no ha sabido atraer a una multinacional de referencia. "ETA nos quitó del mapa, y queremos volver a estar en esa mapa. Pero eso va a llevar tiempo", apuntó Jauregi, que no obstante destacó que se dan condiciones para ello, como la "excelencia manufacturera", la presencia de centros tecnológicos, la cultura de colaboración público-privada y la formación de talento en áreas científico-técnicas. "Euskadi es tierra fértil para la reindustrialización de Europa", indicó.
Jauregi señaló que el Ejecutivo está intentando secundar el "empuje" que dieron las administraciones públicas al tejido empresarial en los años 90, cuando la reconversión industrial de la década precedente obligó a activar una cooperación entre instituciones y empresas que permitió a Euskadi avances sustanciales en el campo de la innovación y la productividad. En este aspecto, el titular de Industria recordó los cinco 'proyectos transformadores' que se han impulsado gracias al Plan de Industria Euskadi Eraldatuz en apartados como la aeronáutica, la robótica o las redes eléctricas. Este último campo es especialmente importante para la industria vasca, remarcó, porque el tejido europeo "se está descarbonizando mediante la electrificación" y, además de ser receptora de esa energía y poder acometer así sus inversiones sin tener que recurrir a unas energías fósiles cada vez más caras por cuestiones de geopolítica internacional, adentrarse cada vez más en el sector eléctrico como una empresa proveedora más.
Además, Jauregi destacó la relevancia de la Alianza Financiera Vasca, que está permitiendo promover el "músculo financiero propio" de Euskadi, en un escenario en el que, advirtió el consejero, no es conveniente que las empresas vascas estén al albur de fondos de inversión de carácter especulativo. Las adquisiciones de Talgo, Ayesa y Uvesco están mostrando esa capacidad, indicó Jauregi. El apoyo público a estas operaciones de arraigo empresarial no tienen vocación de permanencia. El consejero abogó por "ser pacientes" con los resultados de estas inversiones, aunque dejó claro que "no somos el INI". Además, Jauregi remarcó las posibilidades que va ofrecer también a la industria vasca las energías renovables, entre ellas el hidrógeno verde.
En otra de las mesas redondas, el presidente de Sener, Andrés Sendagorta, señaló que "en algunos aspectos, Euskadi se está quedando atrás". En este sentido, Sendagorta subrayó que administraciones y empresas deben "pensar en grande". "Tendemos a encerrarnos en lo nuestro. Tenemos muchas cosas buenas y vivir aquí es muy atractivo, pero debemos salir al exterior y atraer personas a nuestras empresas. Necesitamos empresas grandes", apuntó el presidente de Sener, que pidió también una "reflexión social" sobre los esfuerzos que son necesarios para proteger el modelo de bienestar europeo ante las amenazas que llegan desde el plano geopolítico.
Por su parte, Edorta Herce, vicepresidente de Mondragon, apuntó a la alta competencia que llega desde China, con productos muy baratos que están copando cada vez en mayor medida el mercado europeo por la fortaleza del dólar, como una de los problemas a los que se enfrenta el grupo cooperativo y, a este respecto, apostó por hallar un equilibrio entre la cooperación y la competencia con el gigante asiático, ya que Pekín posee tecnología y recursos que, en estos momentos, también son esenciales para la economía europea.
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