Los Estados se resisten a dejar sitio al bitcóin y defienden el monopolio emisor

Las criptomonedas han caído este año un 40% y se mueven con gran volatilidad en los mercados

23.05.2021 | 02:07
Las criptomonedas bajan estos días tras el anuncio de China y Tesla de no aceptarlas para pagar. Foto: Efe

BILBAO – Siete de los principales bancos centrales del mundo, –Banco de Canadá, Banco de Inglaterra, Banco del Japón, BCE, Reserva Federal (Fed) de EE.UU., Sveriges Riksbank de Suecia, y Banco Nacional Suizo–, así como el Banco de Pagos Internacionales (BPI) no dudaron en coordinarse en octubre del pasado año para afrontar el auge de las criptomonedas. No se oponen a las monedas digitales o criptomonedas, –como el bitcóin, ethereum, ripple, litecoin etc–, pero se resisten a ceder el monopolio de la emisión de dinero por lo que consideran que dada la velocidad de la innovación en pagos y tecnología financiera con criptomonedas, "es necesario establecer mecanismos de coordinación para regular la emisión de criptomonedas". Las fuertes caídas de las cotizaciones de más del 40% este año de las monedas digitales han vuelto a poner sobre la mesa el riesgo de estas inversiones.

El bitcóin es una moneda virtual, una unidad de pago autorregulada sin referencia física, ni respaldo de un país, que guarda el anonimato de sus propietarios y cuyas transacciones se realizan a través de Internet mediante códigos cifrados y confirmados de manera múltiple por los propios integrantes de la red mediante la tecnología blockchain.

Por lo tanto las criptomonedas difuminan la separación entre política monetaria y fiscal, según los bancos centrales, que además se cuestionan la "opacidad" del citado dinero digital hasta el punto que Christine Lagarde, del BCE, no ha dudado en acusar al bitcóin de "actividades condenables", uso para blanqueo de dinero y de ser un activo altamente especulativo que debe ser "regulado globalmente".

No hay que olvidar que los bancos centrales mantiene el control y el monopolio de la emisión de dinero, el primer activo en todos los medios de pago, un hecho que les permite imponer la política monetaria que consideran adecuada en cada momento, estableciendo el precio (tipo de interés) de ese dinero, ahora en el O% en el caso del BCE. ¿Pero qué ocurriría si otro activo financiero recorta el terreno al dinero oficial como medio de pago?.

Pues que el poder, –tremendo como se ha visto en las crisis de 2008 y 2020–, de los bancos centrales podría verse amenazado, mientras que el sistema financiero se enfrentaría a importantes riesgos.

Mientras los bancos centrales estudian lanzar sus propias divisas digitales no ven con malos ojos las últimas pérdidas de estas monedas como aviso a navegantes.

En 2010, una moneda de bitcóin se vendía a cinco centavos de dólar. En los recientes máximos del pasado 14 de abril alcanzó los 65.000 dólares. Pero en los últimos días las criptomonedas han experimentado una gran volatilidad, con fuertes caídas causadas por las decisiones de China y Tesla, contrarias al uso de bitcóins como elemento de pago.

El bitcoin se situó el viernes tras una caída de casi el 10% en los 37.508 dólares (30.780 euros), mientras que el ethereum caía un 14,23%, hasta colocarse en 2.485 dólares.

Las principales monedas digitales han perdido más de un 40% desde máximos de este año y la cosa puede seguir así porque el pensamiento políticamente correcto acusa a los bitcoins de usar combustibles fósiles para el proceso de minado, de obtención de nuevos bitcóins.

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