Expresidente del grupo IMQ

Pedro Ensunza: "Debe imponerse la sensatez, es absurdo un cambio radical en IMQ, que va como un tiro"

El Igualatorio afronta una semana crítica, se juega su futuro. La junta del viernes decidirá si se mantiene el modelo actual o se abre la puerta a socios externos

19.10.2020 | 01:10
Pedro Ensunza.

Una corriente interna ha tomado el control del consejo del Igualatorio Médico Quirúrgico y lleva la compañía hacia una controvertida liberalización del accionariado que podría quitar a los médicos el control de la sociedad. En el camino, han "aplicado el rodillo" para dejar fuera de la compañía a activos como Pedro Ensunza.

El consejo de IMQ defendía hasta ahora una postura muy clara respecto a la venta de acciones.

—El esquema de hace 86 años.

Y de pronto el mensaje cambia radicalmente, ¿puede suponer el final del IMQ tal y como es ahora?

—En principio, sí. Durante 86 años los médicos hemos sido los dueños de la compañía. En 2004 entró Adeslas en el accionariado de IMQ Seguros, porque estábamos casi en quiebra técnica, por debajo de márgenes de solvencia. A partir de ahí, implementamos cambios, profesionalizando la gestión, conformamos un consejo de administración en el que introdujimos consejeros externos e independientes, profesionales de la empresa. Y poco a poco fuimos remontando.

Con una nueva estrategia.

—En 2004 elaboramos un plan estratégico de crecimiento y diversificación. Necesitábamos fondos e iniciamos un análisis de qué posibles socios estratégicos podíamos encontrar. Socios estratégicos, pero no en la sociedad cabecera, la sociedad de médicos, sino en la holding operativa, Igualmequisa. Llegamos a tener una operación a punto de cristalizar y, no sabemos muy bien porqué, no salió adelante. A partir de ahí cambiamos la tipología de socio y nos fuimos hacia un socio de seguros de salud, que fue Adeslas.

¿Cómo ha sido la relación?

—Hemos convivido con Adeslas durante estos años, pero a raíz de que un grupo pequeño de accionistas ha planteado que quiere salir del accionariado y vender al mejor postor, se ha generado este revuelo entre accionistas. Hace un año en la junta se dio un mandato al consejo: buscar una solución ordenada para los accionistas que quisieran salir, estableciendo un precio adecuado de salida.

El consenso fue total.

—Sí, fue una decisión unánime. Luego dentro del consejo se fue creando una corriente. Se reunía un grupo de consejeros de una forma un tanto oscurantista, sin convocar al resto de consejeros y al presidente. Y siguieron una hoja de ruta perfectamente trazada por el artífice de todo este lío, que es la banca de inversión Arcano.

¿En qué consiste esa hoja de ruta?

—Primero en crear una comisión dentro del consejo que captara la voluntad de la mayoría de los consejeros y luego empezar con los ceses.

¿Quién abrió la puerta del IMQ a Arcano?

—La PAI, la Plataforma de Accionistas del Igualatorio, y su presidente, Eduardo Zabala. La última asamblea de la PAI, celebrada el jueves pasado, estuvo también organizada y oficiada por Arcano.

¿Cuál es su objetivo?

—Incorporar un socio estratégico, y qué mejor socio que el que tenemos, Adeslas. Lo que ocurre es que Adeslas, con una pequeña participación adicional, se hace con el control de la compañía. A esa tesis se ha sumado también la mayoría minoritaria del consejo, los que formaron aquella comisión oscurantista.

¿Por qué mayoría minoritaria?

—No es una corriente mayoritaria en IMQ, en un consejo de 11 personas ellos son seis o siete. Pero han aplicado lo que se llama en política el rodillo parlamentario. No hay ni posibilidad de sacar adelante una propuesta que a ellos no les satisfaga. Adeslas es socio en la sociedad aseguradora y en IMQ Seguros, donde tiene un 45% de las acciones y está a un porcentaje muy pequeño de tomar el control.

¿Tener el control de la aseguradora implica controlar del IMQ?

—Seguros es la empresa que más ingresos y beneficios genera. Si Adeslas toma una participación aunque sea minoritaria en la sociedad IMQ, tendría ya el control en seguros. Y a partir de ahí tendría el control de la gestión y podría tomar decisiones que podrían perjudicar al resto del grupo empresarial.

Ese es el partido a jugar el viernes.

—Ese es el partido, y no entiendo que, habiendo un mandato que se aprobó por unanimidad y después de que todo el consejo firmó hace un año una carta que se dirigió a los accionistas para buscar una solución, se haya descarrilado ese camino. El camino inicial era que en la Sociedad de Médicos solo hubiera accionistas médicos. Y pretendíamos organizar la salida de los accionistas con recursos financieros internos de la compañía, que los tiene y muy importantes.

Recurrir a la autocartera.

—Eso es. Establecer una autocartera e ir transmitiendo, vendiendo acciones a otros médicos que se sumen a la empresa. Y al precio que se va a fijar habrá médicos que tengan que incorporarse con trozos pequeños, paquetes de 250 acciones. La mayoría de los accionistas tenemos un paquete de 1.000 acciones. Pero el precio ese paquete casi se va a duplicar respecto al año pasado.

Se llegó a hablar de 300.000 euros.

—Era una hipótesis de mercado. Hay estudios que valoran el conjunto de toda la compañía en 270 o 280 millones de euros. Y algunos han especulado que podría valer más. Eso lo dividen entre 1.170 paquetes y llegan a la conclusión de que el valor de cada paquete es de unos 280.000 euros. Pero ese es un valor de mercado y bastante especulativo y no hay ninguna oferta concreta.

¿Cuál es el valor real?

—El valor razonable está en 99.000 euros, pero el próximo viernes probablemente se va casi a duplicar. Es el valor razonable que está establecido en la Sociedad de Médicos y el precio de salida podría ser ese valor razonable con un porcentaje adicional. A día de hoy no sabemos cuántos accionistas quieren salir y tampoco se ha establecido a qué precio van a salir, que será lo que condicione la salida.

Está todo en el aire.

—Sí. Hay una pugna por el poder en el consejo de administración. Hay dos sectores, y uno apuesta por continuar con este modelo de propiedad de los médicos, que ha durado 86 años y, además, se ve en los últimos 20 años cómo ha evolucionado la sociedad. De ser una compañía que estaba prácticamente en quiebra técnica, ahora es una sociedad con una fortaleza económica, un prestigio, una implantación en el país muy importante. Es una de las empresas más importantes que a día de hoy tenemos en Euskadi.

El caso es que el otro sector del consejo toma decisiones como su cese, ¿señala el camino de lo que ocurrirá el viernes, que se imponga la tesis de ese sector?

—No doy por perdido nada. Hay que pensar que la mayoría de los accionistas son médicos en activo, que, aparte de jugarse la propiedad de la compañía, se juegan también su futuro profesional. También hay muchos médicos pasivos que no tienen ni urgencia ni necesidad de vender sus acciones. Están muy contentos con el dividendo que reciben todos los años y, por tanto, no tienen interés por vender. Espero que se imponga la sensatez de la mayoría, porque por otra parte parece insólito y hasta absurdo, que se produzca un cambio radical en una empresa que funciona tan bien. No está justificado para nada

Partiendo de la base de que no hubo inversión inicial.

—La adjudicación de acciones nos costó a todos cero euros. Se pasaron los activos de la Asociación de Médicos del Igualatorio a la Sociedad de Médicos y se distribuyeron de forma individual. Todo el mundo recibió un paquete de 1.000 acciones. Excepto los que habían fallecido antes. Muchos que trabajaron intensamente, que se sacrificaron, al final no tuvieron la suerte de ser accionistas. Tenemos que reconocer su papel, del mismo modo que tenemos que ser solidarios y generosos con las generaciones futuras de médicos y con las actuales, claro.

Tanto la PAI como Ademi, la Asociación en Defensa del Modelo de Igualatorio, están buscando votos delegados de cara a la junta.

—Hay una disputa a pesar de que la PAI son unos pocos accionistas que querían vender sus acciones y, que en el caso de utilizar los medios reglamentarios, se podría haber buscado una solución dentro de casa sin montar este revuelo.

Arcano es experto en este tipo de operaciones.

—Operaciones que ha hecho de aquella manera, turbias, por así decirlo. Hablan de una salida para todos los accionistas, pero lo que han hecho en otros sitios ha beneficiado a unos pocos.

"La mayoría de los accionistas son médicos en activo que se juegan la propiedad de

la compañía y su futuro"

"También hay muchos médicos retirados que no tiene interés por vender por el dividendo que reciben"

"Arcano habla de salida para todos, pero las operaciones que ha hecho son turbias y benefician a unos pocos"