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El consumo interno vuelve a relanzar el peso de los servicios en la economía vasca

El sector terciario gana peso y representa el 63,6% del PIB de la CAV tras crecer dos puntos en el primer trimestre

El consumo interno vuelve a relanzar el peso de los servicios en la economía vascaJuan Lazkano

BILBAO - El dinamismo del consumo de las familias en el arranque del año ha relanzado el protagonismo en la economía vasca de los servicios, una actividad que también encuentra aliento en las empresas que contratan tareas a otras compañías del sector terciario, así como en la Administración Pública, que a efectos de contabilidad nacional factura en el sector. La suma de estas tres facetas del tejido productivo, con especial partipación del gasto privado, han elevado más de dos puntos el peso de los servicios en el Producto Interior Bruto de la CAV.

Según los datos hechos públicos esta semana por Eustat, el sector terciario representaba en el primer trimestre de este año el 63,6% de la economía vasca frente al 61,4% del último tramo de 2014. Se trata del porcentaje más elevado de toda la crisis, lo que pone de manifiesto la robustez actual del consumo. Sobre todo porque, aún siendo un dato muy similar al registrado en el primer trimestre del año pasado (63,3%), si se excluye el impacto de los impuestos sobre los productos en el PIB, la diferencia es de casi un punto -70,19% frente a 69,37%-.

La intensidad del consumo público y privado es la clave del buen dato del PIB en el primer cuarto del año (2,2%) y de las buenas expectativas que perciben todos los agentes económicos. El frenazo de las exportaciones y la ralentización de la actividad industrial es absorbida por la aceleración del consumo, que se nota en ritmos de crecimiento del 3% en comercio, hostelería y transporte para un repunte global del 2,8% interanual en el conjunto del sector terciario.

Consumo de los hogares El gasto más asociado a las actividades cotidianas de las familias inyectó 3.138 millones en el PIB vasco en el primer trimestre del año. Es casi un 30% del sector servicios, seis puntos más que la aportación de administración pública, educación, sanidad y servicios sociales, componentes de la economía que crecen un 2,7%, y que también tienen una importante vertiente familiar.

Con todo, los servicios asociados a la actividad de otras empresas -despachos de abogados, consultoras o ingenierías, entre otras- el sector financiero o las compañías que facturan directamente a ciudadanos supone cerca del mitad del sector servicios y su comportamiento también es muy positivo (2,6%).

El dinamismo de los servicios coincide con la ralentización de la industria, que apenas creció un 0,2% en el primer trimestre, muy lastrada por los precios de la energía. La crisis del petróleo favorece la actividad en las fábricas porque rebaja el coste de la producción pero sin embargo, hay muchas compañías vascas que operan directamente en el campo energético, ya sea como productores o como proveedores de las multinacionales petroleras y gasistas, que en líneas generales no están invirtiendo y eso se nota en la facturación del sector en Euskadi.

Ese impasse coyuntural, que no se percibe como una amenaza de recaída en la crisis, ha frenado el avance de la industria de la CAV hacia el objetivo de representar el 25% de la economía vasca, el nivel previo a la crisis. El dato retrocedió unas décimas entre enero y marzo para situarse por primera vez por debajo del 21%. En concreto, bajó hasta el 20,61% frente al 21,32% del último trimestre del año pasado.

empuje de la industria Es en cualquier caso un paso atrás más estético que real, fruto del notable empuje del consumo en contraposición con el ritmo más bajo de la actividad en las fábricas. Las diferencias no serán tan notables los próximos meses a tenor de las previsiones de los empresarios, que estiman que la recuperación de las locomotoras del euro continuará impulsando la producción industrial y las exportaciones los próximos meses.

Además, la apuesta del Gobierno vasco de impulsar a la industria hasta esa barrera del 25% del PIB es un reto a medio plazo, sustentado en las inversiones que están realizando las empresas en estos momentos -que en la mayoría de los casos no se traducirán en un incremento de la actividad hasta el próximo año- y las que se producirán en el futuro.

En este sentido, otro aspecto a destacar de la lectura detallada del PIB del primer trimestre es la evolución del gasto de las empresas en maquinaria y otros elementos que utilizan en su producción. La formación bruta de capital en bienes de equipo volvió a crecer en el primer trimestre de 2014 con un testimonial 0,4%, pero hoy ya se mueve a ritmos del 4%.

El sector de la construcción, por su parte, se acerca poco a poco a su particular rebote en la recesión. Los últimos trimestres han sido buenos y han permitido al ladrillo registrar en el arranque de este año su primer incremento interanual desde finales de 2007. Ha sido un movimiento leve, apenas un 0,6%, y las previsiones señalan que la actividad no mejorará significativamente hasta el próximo año. Sin embargo, empieza a sumar y a aportar crecimiento. Su peso en el PIB es del 5,6% cuando a finales de 2007 rozaba el 10%. El sector primario representa un 0,8% frente al 0,7% de hace ocho años.

Agr., ganadería y pesca0,80

Industria y energía20,61

Servicios63,59

Construcción5,60

Impuestos sobre productos9,40

y transportes 3,0

sanidad y servicios sociales 2,7

Resto de servicios 2,6

Total sector 2,8