El Roadster es una secuela hasta cierto punto lógica de su hermano Coupé. Al fin y al cabo no es más que la variante destapada de este, que pierde la cabeza (léase el techo) y la sustituye por una capota textil de accionamiento manual. Esta intervención carrocera descubre un biplaza aún más caprichoso y minoritario que el modelo que lo engendra. Como sucede con todas las creaciones pasionales con alcance limitado, los precios no ayudan a su popularización (de 22.700 a 35.265 euros).
Su lanzamiento comercial se explicaría mucho mejor si no existiese ya un Mini Cabrio casi tan sugerente pero bastante más práctico, ya que cuenta con cuatro plazas, por más testimoniales que sean las traseras. La marca británica del consorcio BMW elige para animar al Roadster las cuatro mecánicas más resolutivas del catálogo. Instala el diésel de dos litros y 143 caballos y las variantes del 1.6 gasolina con 122, 184 y 211 CV que se identifican respectivamente con las interpretaciones Cooper, Cooper S y John Cooper Works.
Sus prestaciones son algo menos brillantes que las obtenidas por la versiones equivalentes del Coupé, que es más liviano y posee mejor aerodinámica. Todas llevan implantado un alerón posterior, que emerge automáticamente al superar los 80 km/h para conferir mayor sustentación al vehículo (también se puede extraer pulsando un botón). Salvo la ejecución más solvente, que se vende exclusivamente con caja manual, las demás pueden optar a transmisión automática, también de seis marchas.
Este coche para aficionados a conducir con viento fresco tiene, eso sí, un maletero apreciablemente mayor que el del Cabrio (240 frente a 170 litros), aunque es no tan espacioso como el del Coupé (280 l.). La operación de extender y replegar la capota textil, siempre del mismo tono oscuro, requiere detener el coche y apearse; existe una opción de plegado y recogida automáticos (supone 815 euros extras) que tampoco evita la parada.
Las dimensiones del Roadster varían levemente en función de la versión: la longitud oscila entre 3,73 y 3,76 metros y la altura de 1,38 a 1,39; la anchura (1,68 m.) es siempre la misma. Sus dotaciones de serie contemplan climatización, asistencia de la dirección acorde a la velocidad, sistema de ayuda al aparcamiento, asientos regulables en altura, llantas de aleación y espejos retrovisores externos con regulación eléctrica.