Una victoria por oficio
El Surne Bilbao vuelve a mostrar su autoridad en Europa y encarrila la eliminatoria ante el Petkimspor mientras trata de recuperar la velocidad de crucero y la fluidez que le acompañaban desde el comienzo de año
A nadie le amarga un dulce, menos ahora que a la vuelta de las ventanas no está el Surne Bilbao para ponerse exquisito porque está en ese momento en el que debe recolocar todas sus piezas tras un largo parón competitivo y eso se ha dejado notar en la irregularidad de su juego el pasado sábado en Burgos y este miércoles en Aliaga. Entre los jugadores que volvieron de jugar con sus selecciones y acumulan mucha carga, los que se quedaron en Artxanda para trabajar cuestiones más individuales que colectivas y los que acaban de salir de prolongadas lesiones, más la ausencia de Harald Frey, Jaume Ponsarnau tiene que manejar un totum revolutum para establecer una rotación que devuelva al equipo al ritmo de crucero que había adquirido desde el comienzo de año.
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Agarrado a cuestiones básicas como la defensa, el rebote y el cuidado del balón, salvo en un tramo del segundo cuarto en el que los jugadores abusaron del bote, y a su oficio, el Surne Bilbao logró contener al Aliaga Petkimspor y prolongar su racha victoriosa en la FIBA Europe Cup, en la que no pierde desde la jornada inicial. La brillantez queda para mejor ocasión, ya que el partido de ayer se enredó durante muchos minutos entre contactos no sancionados y escaso control en muchas acciones en los dos bandos.
El movimiento del marcador reflejó estos vaivenes, ya que desde el 0-10 inicial los hombres de negro llegaron hasta un 19-30 que dejaba la impresión de que tenían el mando claramente. Sin embargo, el Petkimspor hizo lo que hacen muchos equipos del universo FIBA: chocar, empujar y meter manos, y los bilbainos cayeron en la trampa, dejaron de mover el balón y ser verticales y les cayó un parcial adverso de 12-0 que se amplió hasta un 29-10 en apenas once minutos, que dejaba un inquietante 48-40 mediado el tercer cuarto.
Al Surne Bilbao no le quedaba más que aceptar el reto y elevar también su nivel de dureza y agresividad para recuperar la compostura y el hilo del partido y evitar males mayores. El acierto en el tiro exterior no acompañaba, pero Hilliard encontró dos oportunos aciertos consecutivos desde los 6,75 metros que provocaron que la defensa turca despejara la zona. En otros diez minutos, llegó otro parcial de 12-27, coronado con un triple de Krampelj, que en el tramo final hizo valer su calidad física con tres tapones y dos rebotes de ataque y sendas canastas que apagaron los humos del Petkimspor, que tiene jugadores de clase, pero adolece de continuidad en su rendimiento. Jaylon Brown reapareció ante su exequipo, pero muy lejos de su mejor versión.
Total, que el Surne Bilbao logró una ventaja que debe ser suficiente para no sufrir la semana que viene en Miribilla, ya que lo normal es que juegue mucho y, sobre todo, devuelva sus porcentajes de tiro a los niveles donde llevan toda esta campaña europea. Al tiempo, el equipo debe caminar hacia recomponer su mejor tono y recuperar definitivamente a Lazarevic y Sylla, que se han subido a un tren en marcha y deben poner mucho de su parte para recuperar el espacio que tenían antes de lesionarse.
Jaume Ponsarnau se mostró contento, pero advirtió de que “aún nos faltan cuarenta minutos y ellos tienen defensa y capacidad física para complicar nuestro ataque. Si no somos sólidos y perdemos la concentración, podemos tener problemas”. El técnico del Surne Bilbao destacó que su equipo ganó tres cuartos, “en ninguno ellos han llegado a veinte puntos y eso significa que siempre hemos tenido defensa”, pero admitió que “en el segundo cuarto hemos jugado muy mal cuando ellos han elevado su listón físico”. A partir del 48-40, “hemos encontrado el ataque y puntos. Al final, hemos contemporizado demasiado, pero Krampelj nos ha ayudado a acabar con mejores sensaciones”.