LaLiga y la ACB claman por la vuelta de los espectadores

LaLiga y la ACB claman por la vuelta de los espectadores, que el Gobierno español sigue aplazando, y denuncian el agavio comparativo repecto a otros deportes de una norma "incoherente y discriminatoria"

04.05.2021 | 01:10
Las gradas de la Caja Mágica acogen público esta semana.

LA ministra de Sanidad echó ayer lunes un jarro de agua a las expectativas de LaLiga y de la ACB de recuperar al público antes de acabar la temporada. "Creo que no sería lo más aconsejable", dijo Carolina Darias, que puso como pretexto la distinta evolución de la pandemia en cada comunidad autónoma. Las competencias y las normas reguladoras en ese sentido en las dos máximas categorías de fútbol y la primera de baloncesto recaen sobre el Consejo Superior de Deportes, o sea sobre el Gobierno español, que cree que sería una adulteración de la competición permitir que en unos recintos haya espectadores y en otros, no.

Pero son muchos los dirigentes de fútbol y baloncesto que han manifestado su incomprensión por esta medida. De hecho, LaLiga emitió ayer lunes un comunicado tras las declaraciones de Darias para pedir "la vuelta del público según la situación sanitaria de cada comunidad autónoma" y que se delegue sobre ellas "la decisión final y respetando todas las medidas oportunas, al igual que está ocurriendo con diversos espectáculos deportivos y de cualquier otra índole". Esta petición "tiene en cuenta que algunos clubes podrían no tener público, si así lo decidiese su comunidad autónoma, pero todos piensan que esta situación no afecta a la integridad de la competición", como justifica el CSD. Al mismo tiempo, LaLiga anuncia que va a convocar una reunión urgente con la ACB, "que es la otra gran perjudicada por esta medida discriminatoria e incoherente".

Esta malestar ha saltado porque la semana pasada en Barcelona y esta en el Mutua Madrid Open se ha permitido público para ver tenis, que por extraño que parezca no está incluido en la Ley del Deporte como deporte profesional y, por eso, las decisiones que se tomen sobre él dependen de los gobiernos autonómicos. En el torneo catalán se permitió un aforo de 1.000 espectadores cada día y en la Caja Mágica, con más capacidad, son 4.800 los que podrán disfrutar del tenis cada día.

Las mismas estrictas medidas de control y acceso de las que presumen los responsables del Mutua Madrid Open podrían ser aplicables en los deportes considerados profesionales, pero ningún gobierno ha sido capaz de explicar aún la razón de esta distinción. Porque se están produciendo situaciones que desvelan contradicciones en la aplicación de las normas, si lo que se pretende es combatir la pandemia. Por ejemplo, este pasado domingo 1.500 personas pudieron asistir a la Fonteta por la mañana para el segundo partido de la final de la Liga Femenina de baloncesto y, sin embargo, solo unas horas más tarde el duelo de la Liga Endesa entre el Valencia y el Estudiantes en el mismo lugar se jugó a puerta cerrada.

Del mismo modo, el Zaragoza ha pedido meter un número limitado de espectadores para sus partidos de la Champions League, pero no lo puede hacer en los de la ACB. También resulta llamativo que un club de Primera División de fútbol tenga que jugar con el estadio vacío y ese mismo estadio pueda acoger espectadores para ver un duelo de Segunda B. O que se haya podido haber público en recintos cerrados y no se permita en los circuitos de motor al aire libre.

El Gobierno vasco, al menos, no ha hecho distinciones y ha prohibido el acceso a cualquier espectáculo deportivo, pese a que los pocos que acogieron público limitado hasta octubre no fueron un foco de contagio. Eso ha provocado que los equipos no profesionales, siguiendo con la terminología legal, se hayan encontrado público en algunas gradas que han visitado fuera de la comunidad autónoma vasca y ellos no hayan podido tener esa ayuda tan necesaria que les ha dejado, además, sin su gran fuente de ingresos. Y también ha habido quejas porque algunos pabellones vascos, como el Wizink Center de Madrid, hayan acogido actividades culturales con público y en ellos no pueda asistirse a eventos deportivos. El caso es que la temporada se ha consumido en muchos casos y nadie puede asegurar que el público vaya a volver al deporte de forma masiva para el inicio de la siguiente.

Después de un año, nadie puede asegurar que el público vaya a volver al deporte de forma masiva para la siguiente temporada


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