Bilbao
Hace un año, Jose Mourinho se empeñó en contratar para el Real Madrid a Fabio Coentrao, lateral izquierdo del Benfica. Nadie dudaba de la entrega de este jugador luso, aunque sus luminarias futbolísticas sí se pusieron en cuarentena. Sobre todo teniendo en cuenta el dineral que costó: 30 millones de euros. Precio de crack.
Para entonces, Mourinho ya ejercía de mánager plenipotenciario del club blanco después de eliminar literalmente de su camino a Jorge Valdano, quien fuera mano derecha de Florentino Pérez y director deportivo de la entidad, por cuestionar alguna de sus decisiones y poner en solfa su gestión en el banquillo del equipo y su, a veces, zafio estilo, incongruente con la supuesta elegancia que secularmente acompañó al club.
Abducido y entregado el presidente del Real Madrid al entrenador luso, la operación Coentrao se convirtió en uno de los jugosos negocios que Jorge Mendes ha realizado a costa del club madrileño, en donde tiene colocado al otro factótum: Cristiano Ronaldo, la gran estrella y líder indiscutible del equipo.
Por eso, cuando la pasada jornada liguera Ronaldo anotó dos goles ante el Granada, no los celebró y luego convocó a los medios de comunicación para decirles que estaba "triste", sin aclarar las razones que provocaban ese estado de ánimo, las especulaciones se dispararon. Entonces apareció en el escenario la figura de Jorge Mendes, gran amigo de Cristiano y sobre todo su representante, el personaje que le ayuda y aconseja para que convierta sus facultades con el balón en suculentos contratos.
El empresario luso, un frustrado futbolista que sin embargo ha hecho una gran fortuna montado sobre este negocio a través de la empresa Gestifute, alimentó el rumor añadiendo más misterio al asunto con una nota pública en la que afirmaba conocer los motivos, los cuales comprendía y callaba, como no podía ser de otra manera tratándose de su preciado ahijado.
la maniobra Los medios de comunicación portugueses, y varios de Madrid, coincidieron en interpretar el mensaje: más dinero.
Las especulaciones tenían dos vertientes. Teniendo en cuenta su aportación en goles, liderazgo e impacto mediático quería un aumento de ficha, bajo el argumento de que hay varios jugadores que ganan más que él. La otra son dos supuestas ofertas para la próxima temporada, una del Paris Saint-Germain. Y otra del Manchester City, a través de Jorge Mendes obviamente, con una ficha neta de 20 millones anuales, casi el doble de lo que cobra actualmente, y que igualaría la del camerunés Samuel Eto'o, del Anzhi ruso, el mejor pagado del mundo.
Según estas versiones, el Real Madrid desestimó los 120 millones supuestamante ofrecidos y se remitió a la cláusula del delantero, que sube a los 1.000 millones de euros.
Con Jorge Mendes de por medio, cualquier cosa es posible. El representante luso participó en los recientes traspasos de Hulk (60 millones de euros) y Witsel (40) al Zenit de San Petesburgo, aunque no están en la nómina de sus representados; logró que Mourinho haya sido, por dos veces (del Chelsea al Inter y del Inter al Real Madrid), el entrenador mejor pagado del mundo y que Cristiano Ronaldo se mantenga como el traspaso más caro en la historia del fútbol (del Manchester United al Real Madrid por 94 millones de euros).
Aunque la lista de jugadores a los que representa su empresa es muy inferior en número a muchas otras, el volumen de negocio de Gestitufe es la que más dinero posee en activos, calculados en 536 millones de euros con 83 futbolistas. En el fútbol estatal tiene colocados a cinco jugadores en el Real Madrid (Cristiano Ronaldo, Pepe, Coentrao, Carvalho y Di María, además del entrenador, Mourinho), todos procedentes del orbe luso. Tampoco le pintan nada mal las cosas con el Atlético de Madrid, donde situó el pasado año a Falcao (45 millones). Sobre todo domina el mercado portugués, hasta el punto de que 17 de los 23 jugadores elegidos por Paulo Bento en la pasada Eurocopa están representados por Mendes, investigado por la UEFA por sus oscuras maniobras.
Por ejemplo, por las cesiones exprés con el Atlético de Madrid. Según llegaba un jugador, el club colchonero lo enviaba a otro equipo diferente. Así pasó con Rubén Micael que llegó junto a Falcao y a su vez fue cedido al Zaragoza. Lo mismo que Julio Alves, un fichaje fantasma ya que el Atlético le inscribió en la Liga casi al mismo tiempo que era cedido al Besiktas para beneficiar así los fondos de inversión de Mendes.