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El débil equilibrio del GP de Llodio

Los problemas económicos ponen en peligro la única cita alavesa del calendario

El débil equilibrio del GP de LlodioDeia

bilbao. El equilibrio del Gran Premio de Llodio es tan delicado que ayer por la tarde sus organizadores entraron cabizbajos y desanimados, casi rendidos, a una reunión en Gasteiz con representantes de la Diputación de Araba y salieron no llenos de vida, no entusiasmados ni borrachos de alegría, pero sí reactivados, con una chispa de ánimo, esperanzados. Y todo porque en el ente foral escucharon lo que no esperaban: que el apoyo económico se mantenía intacto, ni un solo euro de menos.

Eso que parece tan poco, la misma aportación para celebrar la prueba que un año antes, es un tesoro, por extraño, en el entramado organizativo de las carreras ciclistas vascas, que asisten con impotencia y frustración, y sin capacidad de reacción, a una desacelaración económica que hace temblar sus cimientos. Asentados en la aportación pública, un modelo obsoleto, en quiebra, los organizadores luchan por la subsistencia esperando a que amaine el temporal. En esa carrera de resistencia, el Gran Premio de Llodio hace la goma.

No se descuelga y echa pie a tierra porque le impulsa algo a lo que los organizadores no acaban de acertar a poner nombre y que tiene más que ver con el amor propio y la ilusión que con la realidad, que dibuja un paisaje tenebroso, como de funeral.

La de la Diputación de Araba, ayer, es la primera buena noticia en varias semanas. Hasta ahora, reducciones en la ayuda económica tanto en el ámbito privado como en el público han sido el pan de cada día. Recortes tan brutales como del 85%, de 6.000 a 800 euros, en el caso más extremo. La situación ha llegado a tal límite que la Llodiana no ha podido cubrir el presupuesto de 2011, una carrera deficitaria que tiene al borde del infarto al tesorero de la sociedad. Los números no le cuadran. No hay dinero en la cuenta para llegar a los 60.000 euros que aproximadamente costó la última edición de la única carrera profesional alavesa del calendario.

"Ese es uno de los motivos por el que no nos rendimos, pero tampoco podemos tirar hacia adelante perdiendo dinero. No somos profesionales, no nos ganamos la vida con esto. Lo hacemos porque nos apasiona este deporte, pero todo tiene un límite", dicen desde la Llodiana.

También les da coraje perder un emblema del deporte alavés. El Gran Premio de Llodio es, tras la Clásica de Ordizia y Getxo, la prueba ciclista vasca más longeva. Se disputa desde 1949 sin interrupción, con una única excepción, la de 1983, una suspensión forzada por las inundaciones.

Antes de ahogarse, los organizadores alaveses han imaginado mil fórmulas para dar continuidad a la carrera. Se plantearon, incluso, sustituir la prueba en línea por una crono, mucho más económica. Descartada esa y todas las alternativas, su única esperanza es una inyección económica que le desvíe del camino que tomaron no hace mucho dos monumentos vizcainos: la Subida a Urkiola y la Bira, ya desaparecidas.