Bilbao. "¿Qué está pasando Miguel?", le vienen a preguntar a Madariaga por el revuelo, y el presidente de la Fundación Euskadi y mánager de Euskaltel desde la renuncia hace unos meses de Igor González de Galdeano se encoge de palabras y dice que nada, "pero nada de nada". Nada sobre el porvenir del equipo que desentramaba ayer por la mañana el diario madrileño As, que anunciaba la supuesta apertura de una nueva era para el conjunto vasco. Una revolución tan abrupta que comenzaría con la ruptura del cordón umbilical que une al equipo con la Fundación Euskadi, la matriz a la que lleva ligado desde su creación en 1994. Tanto como el traspaso de la gestión, que pasaría de las manos de Madariaga a las de la empresa Euskaltel, su principal patrocinador en la última década. O como la refundación de su filosofía, vinculada a la cantera vasca y que, según un nuevo decálogo, abriría las puertas a la contratación de ciclistas extranjeros. O como, también un terremoto, por inopinado, el regreso a la estructura del equipo de Igor González de Galdeano, pieza clave del nuevo proyecto.

"No hay nada de eso", dice Miguel Madariaga. "O, al menos, por ahora y que yo sepa. Otra cosa es que luego vaya a ocurrir todo o algo de lo que se habla", amplía a trompicones antes de remitir su opinión a un comunicado de la Fundación Euskadi en el que se refuerza su compromiso con la cantera vasca y se realza la relación, "fabulosa y fuerte", con la empresa Euskaltel. Madariaga, de todas maneras, ya aludió a la posibilidad de que Euskaltel asumiera la gestión del equipo en una entrevista publicada en DEIA el pasado mes de noviembre. "Puede entrar otra organización con otra manera de llevar el equipo", respondió entonces al ser cuestionado por el destino del Euskaltel-Euskadi después de la renuncia de Galdeano. "Tengo mucha esperanza en Euskaltel empresa. Ellos tienen suficientes medios para poder llevar adelante este proyecto sin tener que depender de la Fundación Euskadi", añadió.

Euskaltel-Euskadi es el único equipo del World Tour gestionado por una fundación y su redefinición le equipararía al modelo de funcionamiento del resto de estructuras, vinculadas a sociedades privadas. El traspaso sería también una refundación, un nacimiento que abriría la puerta del equipo a ciclistas extranjeros porque no seguirían vigentes los estatutos que fijan un periodo de, al menos, tres años de pertenencia a un equipo vasco aficionado antes de ser fichable por Euskaltel. La apertura al mercado mundial, más que una renuncia a la filosofía, se interpretaría como una adaptación a los nuevos postulados de la UCI, embarcado en una cruzada globalizadora que incluye las recomendaciones para internacionalizar las plantillas.

Fuentes cercanas al equipo aseguran que quizás esa revolución sea factible, pero que, de momento, se sitúa en el plano de la especulación porque el futuro de Euskaltel sigue estando en el aire y no se concretará nada hasta mediada la temporada. La llave del proceso de redefinición la guarda Alberto García Erauzkin, nuevo presidente de la empresa de telefonía, que a finales de 2011 ya adelantó un compromiso de continuidad cuyo anuncio aplazó hasta el verano. Ayer ningún representante de Euskaltel cogió el teléfono para confirmar o desmentir lo publicado.

Galdeano niega contactos Sí contestó Galdeano para negar cualquier contacto con Euskaltel y asegurar su total desconocimiento sobre el supuesto nuevo proyecto. "A mí no me ha llamado nadie", dijo el alavés, que el pasado mes de septiembre, tras la Vuelta y la mejor temporada del equipo bajo su mando, anunció su despedida por razones personales, un agotamiento extremo y el deseo de recuperar su vida familiar. Galdeano, que desembarcó en Euskaltel en 2006 tras colgar la bicicleta un año antes, se había convertido en el mánager de Euskaltel y en su ideólogo. Gozaba, además, de la confianza de los dirigentes de la empresa de telecomunicaciones, que ligaban el futuro del equipo a su figura. Por eso les cogió por sorpresa el anunció de su despedida. Un día después de dimitir, Galdeano se reunió con los responsables de Euskaltel para explicarles las razones de su decisión. A su versión del agotamiento se habían sumado voces que hablaban de su incorporación a un nuevo proyecto en 2013 y los dirigentes de la empresa de telefonía querían saber si habían sido traicionados. Así que le preguntaron cuál era su futuro. Galdeano respondió que ninguno, pero que el presente era su familia. Se dieron por satisfechos.

Hasta ayer, el nombre de Galdeano no había vuelto a vincularse a un proyecto ciclista, pese a que en su comunicado de despedida dejó la puerta abierta a un posible regreso y el propio Samuel Sánchez, al que le sigue uniendo un estrecho vínculo, aludió a esa posibilidad al dibujar enigmático un hipotético reencuentro con el alavés en un futuro no muy lejano.