Contador gana la primera batalla
La AMA no valida el control que detectó sustancias plásticas en la orina del ciclista
bilbao. Alberto Contador ganó ayer la primera batalla de la guerra que libra contra la sospecha de dopaje. El director científico de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), Olivier Rabin, perecisó que la presencia de restos de sustancia plástica en la orina del ciclista madrileño en el pasado Tour de Francia, es una "indicación" de dopaje pero no basta para confirmar que el ganador de la ronda gala se practicara una autotransfusión sanguínea. "No se puede asegurar al cien por cien que se trate de una transfusión. Hay otras explicaciones posibles", afirmó Rabin, saliendo al paso de las informaciones publicadas por los diarios L"Equipe y The New York Times, que apuntaban esa posibilidad.
Según Rabin, para homologar un método de control de dopaje, éste "ha de estar confirmado por publicaciones científicas y por grupos de expertos y debe ser utilizable por todos los laboratorios acreditados", añadió en relación con la fórmula que permitió detectar los restos de la sustancia plastificante, que aún no está homologada por las autoridades deportivas. "No se puede predecir el resultado de las investigaciones que están en marcha", concluyó Rabin.
Por otra parte, el director general de la AMA, David Howman, explicó que la investigación se encuentra en su primera fase y que corresponde a la Unión Ciclista Internacional (UCI) decidir si en el presunto dopaje de Contador se ha producido una infracción, así como fijar una fecha para la vista del caso. Tras estas declaraciones de los responsables de la AMA, más que la presencia de sustancias plásticas en su orina, el clembuterol es el gran problema de Contador. El ciclista está provisionalmente suspendido por la UCI tras haber dado positivo por una cantidad en principio ridícula e inocua de clembuterol el 21 de julio pasado, en la segunda jornada de descanso de la ronda francesa. El deportista alega que el clembuterol lo introdujo en su organismo a través de unos filetes comprados en Irún que ingirió aquel día de descanso en Pau.