bilbao. La Diosa de las Cosechas, con 8.091 metros de feroz desnivel, es el lugar en el que el destino ha querido posar sus alas. Es el Annapurna la montaña que puede señalar el final del camino, fulgurante en el caso de Oh Eun Sun, metódico y pasional en el de Edurne Pasaban. La carrera femenina de los catorce ochomiles se adentra en una verdadera fase de competición. Miss Oh ya ha entrado en juego y en los próximos días llegará al campo base. Es la última cima que le queda a la coreana para completar los techos del mundo. La tolosarra, que lleva 20 días de expedición y que hoy mismo instalará la vía al campo 3, todavía debe ascender el Shisha Pangma.

Acogerá el Annapurna a los dos mujeres en busca de un hueco en la leyenda que aguarda, por pura estadística, el sitio a la coreana. No tardó Miss Oh en planificar su última aventura cuando se enteró de los planes de la alpinista vasca. Así, la surcoreana puso rumbo a Nepal el pasado 9 de marzo y tras unas jornadas de aclimatación en Tharpu Chuli (Tent Peak, 5.663 metros) junto con sus tres sherpas, se encuentra desde ayer en Tatopani, último paso antes de abrazar la montaña, donde se reunió con el resto de su expedición y en los próximos días se dirigirá al campo base del Annapurna. La intención inicial de Oh Eun Sun es atacar la cumbre el día 25 de abril, aunque es probable que lo haga antes. Al igual que el equipo de Pasaban, que de momento camina firme en su objetivo y pronto equipará el campo 3, si bien es cierto que el trayecto del campo 2 al 3, situado a 6.500 metros, es complicadísimo por el riesgo de avalanchas.

La coreana subirá por la cara norte -como Pasaban- y estará acompañada hasta la cima por su nutrido grupo de expedicionarios: van con ella otros cuatro alpinistas y un equipo de 15 personas dedicadas en exclusiva a la retransmisión televisiva en directo del intento de cima. Son operadores de la televisión coreana KBS, que partirán hacia el Himalaya mañana mismo. Edurne saborea este viaje junto a los montañeros vascos Alex Txikon y Asier Izagirre y el asturiano Nacho Orviz, mientras que el equipo de Al filo de lo imposible lo componen únicamente tres personas, que además no suben hasta la cima, como en el caso de Miss Oh. Ahí están los métodos de la surcoreana que han hecho tambalear la ética de la montaña. Y es que en el país asiático esta carrera se vive como se siente en Europa el Mundial de Sudáfrica.

gerlinde, al everest sin oxígeno Mientras Edurne y Oh Eun Sun pelean en el Annapurna, la tercera mujer involucrada en el proyecto de los catorce ochomiles, Gerlinde Kaltenbrunner, a la que le restan también dos cumbres, piensa ya en atacar el Everest. La austriaca también quería ir al techo del mundo antes pero como las autoridades chinas no abren las fronteras hasta abril, Gerlinde y su marido Ralf Dujmowits partirán el próximo martes hacia el Himalaya. Su objetivo es atacar el Everest sin oxígeno y por el Supercouloir: 3.000 metros de ruta que enlazan el corredor de los japoneses con el Horbeirn. El K2 es la otra montaña que le resta a Gerlinde.