Bilbao. El sol aprieta, y bien, en el Annapurna aunque por primera vez las nubes empiezan a subir desde el fondo del valle. La expedición de Edurne Pasaban ha descansado durante dos días en el campo base mientras un inusual calor les hace compañía. "Nunca había tenido días tan calurosos como éstos en una expedición a un ochomil y, según las previsiones de nuestro meteorólogo Vitor Baia, el tiempo continuará siendo bueno", apuntaba ayer la tolosarra en el diario de expedición de su página web. Se destensan los nervios en estos días de relax antes de emprender una dura tarea: la de equipar el campo 3, un trabajo que comenzará en la jornada de hoy. "Estamos disfrutando de un día extra de descanso porque mañana, miércoles, queremos subir directamente alcampo 2 con la idea de permanecer tres días y tres noches allí. Nos espera mucho trabajo equipando la ruta que va del campo 2 al campo 3, que es la más delicada y la más expuesta a las avalanchas. Por eso queremos descansar bien y, así, subir con todas las reservas de energía", indica la guipuzcoana. Son los aludes los peligros de esta montaña despiadada que cuenta con unas estadísticas tenebrosas de muertes por avalanchas.
Así las cosas, instalar el campo 3 será más complicado de lo que fue equipar el 2, que no obstante, también tuvo sus baches en el camino. "Del campo 1 en 15 minutos caminando te pones encima del glaciar del Annapurna, nos costó un poco encontrar el camino, ya que el glaciar está abierto y tuvimos que dar unas cuantas vueltas. Luego vino el momento de cruzarlo, para ello nos encordarnos, ya que el glaciar esta lleno de grietas ocultas, que fueron apareciendo a medida que lo íbamos cruzando. Marcamos el camino con bambúes y banderolas, para dejar bien marcado el itinerario y las grietas. Lo que más asusta cuando vas caminando encima de un glaciar es sentir el brummmm del glaciar asentándose, son segundos de tensión que no sabes lo que ocurre a tus pies, y que la adrenalina sube", explicó Edurne. Así las cosas el campo 2 quedó perfectamente equipado: "Una vez cruzado el glaciar, nos pusimos debajo de las lomas que nos llevarían al campo 2, encontramos tramos helados y algunos con nieve, donde fijamos unos 400 metros de cuerda, en las zonas mas complicadas, y sobre todo en las zonas que creemos que con el tiempo se pondrán mas peligrosas". Ahora falta por dar un nuevo paso en la escalada a la leyenda. La expedición ha descansado y el optimismo y el buen ambiente sigue reinando entre ellos.