bilbao. Después de saldar sus dos primeros combates de la temporada con victoria, Alberto Contador, quizás exigido al máximo en la París-Niza por Alejandro Valverde y Luis León Sánchez, quizás superado el límite que incluso él, un ciclista ilimitado, se impone para no desviarse del camino que le debe llevar hasta su tercer Tour de Francia, ha revolucionado su calendario primaveral y ha tachado su dorsal de la Volta a Catalunya y la Vuelta al País Vasco -en la que era habitual en los últimos tres años, los dos últimos victoriosos- para sustituir ambas pruebas por el Criterium Internacional (27 y 28 de marzo), la Vuelta a Castilla y León (14 a 18 de abril), la Flecha Valona (21 de abril) y la Lieja-Bastogne-Lieja (25 de abril).

"He tenido buenísimos resultados en las dos primeras carreras del año, mi preparación va por buen camino y por eso hemos decidido cambiar el calendario, para buscar unas carreras de un menor desgaste tanto para mí como para mi equipo", explicó el ciclista de Pinto, que se encontrará, curiosamente, con su gran rival, el americano Lance Armstrong, en Córcega, donde este año se disputa el Criterium Internacional, una prueba de menor exigencia física, pues consta de dos etapas, la primera prácticamente llana y la segunda compuesta de dos sectores, el primero corto pero montañoso y el segundo, una crono explosiva. "Es una carrera que se adapta muy bien a mis características y además me hace ilusión correrla porque tiene mucho prestigio", dijo Contador, quien justificó su participación en la Vuelta a Castilla y León "porque le tengo un especial cariño y el cambio de fechas de este año me ha venido bien", y regresa a las grandes clásicas del calendario, de las que está ausente desde 2007, cuando corrió por última vez la Lieja-Bastogne-Lieja. "Me apetece mucho correrlas, porque tienen un encanto especial, pero soy consciente de que allí habrá corredores más capacitados que yo para luchar por la victoria", dijo el madrileño, que no quiere correr el riesgo de sobrepasarse en su preparación y, además, aprovechará para coincidir con otros corredores del Astana que correrán el Tour, como es el caso de Vinokourov. Tras la Lieja-Bastogne-Lieja, Contador descansará y no volverá a competir hasta la Dauphiné, su última gran prueba antes de la Grande Bouclé.