Bilbao. Con el eco de las obras que retumban en el aeropuerto de Loiu, nada que ver con la inmensidad sepulcral del silencio de la montaña, Edurne Pasaban, maletas aparcadas a la espera de la facturación inminente, comunicaba un cambio de planes en el camino hacia sus dos últimos ochomiles -ese periplo con aires legendarios que arrancaba ayer mismo con la salida hacia el Himalaya desde la terminal bilbaina-. Irá primero al Annapurna y después al Shisha Pangma. Se ha visto obligada a cambiar el orden de los últimos pedazos que componen su sueño porque el Gobierno chino no abre aún las fronteras. "Os tengo que dar una noticia de última hora que no es nada buena, hoy -por ayer- a la mañana hemos recibido un correo desde Nepal en el que el Gobierno chino nos niega la entrada en el Tíbet. No podemos entrar hasta abril". Tomaba la tolosarra la iniciativa y hablaba ante los micrófonos y las cámaras a la entrada de La Paloma. Era una rueda de prensa improvisada ante los medios que habían ido a despedirla, ajenos a las contrariedades de última hora.

La guipuzcoana hablaba cuando el viento y la lluvia zarandeaban la tarde vizcaina y el carácter siempre colorista de Edurne se apagaba ante la adversidad. "Estamos alucinados. No sabemos ni qué pensar, por qué nos hacen esto, por qué nos pasa... pero nosotros vamos a seguir con la intención. No están siendo nada fáciles algunas cosas. Y cuando nos enteramos de esto parecía que todo se nos caía encima", admitía. No obstante, la naturaleza optimista de Pasaban, agudizada por la de sus compañeros Asier Izagirre y Alex Txikon -que ayer partieron con ella desde Bilbao, los otros expedicionarios son el catalán Ferran Latorre y el asturiano Nacho Orviz- pronto solapó los nubarrones iniciales y dibujó un panorama positivo. "Hemos dicho que hay que tirar para adelante y que hay que ir a por todas", proclamó la alpinista vasca. "Y al final así casi mejor. A mí me daba un poco de miedo dejar el Annapurna para el último. Teníamos que estar esperando para atacar el Shisha y luego pensar en el Annapurna, prefiero ir de lleno al Annapurna y si sale, después ir al Shisha", aseguró tajante Txikon.

Los trámites con el Gobierno chino ya obligaron a Pasaban a modificar su calendario, puesto que ella tenía previsto partir hacia el Himalaya ayer mismo y atacar el Shisha mañana, pero las autoridades le obligaron a retrasarlo hasta el día 16, por lo que hasta entonces iba a aclimatarse en el Valle del Khumbu, a 6.000 metros. Ahora, el Gobierno impide cualquier expedición en todo marzo. "Solamente me han mandado un correo diciéndome que anule mi primera expedición, que me vaya a otra montaña, que al Shisha no me dejan ir. Así", lamentó Edurne. Sin más explicaciones. Es cierto que el riesgo en estas fechas, donde el invierno todavía muestra su cara más atroz era muy elevado, pero la burocracia china lleva tiempo hilando demasiado fino. "En estas pocas horas que hemos tenido hemos hablado con el Gobierno de China y hemos hecho las cosas que podíamos hacer pero no hemos conseguido nada. Sabemos por experiencias de otros años que con esta gente es imposible. No queremos pensar nada, queremos pensar que no nos dejan porque no nos dejan y punto", esgrimió Pasaban. No quiso hacer otras interpretaciones, no optó por lecturas de índole diversa que tienen que ver con la carrera de los catorce ochomiles y con las piedras en el camino. De hecho, para la montañera guipuzcoana este cambio de rumbo no supone perder puntos en sus opciones por terminar siendo la primera mujer que holla los techos de la Tierra. No obstante, desde la expedición vasca se enfatiza que lo vital es finalizar el proyecto y se resta importancia al hecho de ser los primeros en conseguirlo. "Nosotros vamos pensando en lo nuestro. Es verdad que se está hablando mucho de la coreana, pero nosotros no vamos pensando en lo que hagan los demás, no nos influye para nada", explicó Alex, quien también destacó que sería "muy bonito" que Edurne fuera la primera. "Lo que es más importante es el estilo, el respeto que se tiene a las personas que hay en Nepal, a la montaña...", agregó el vizcaino.

Ha sido un revés, que aunque eclipsó por momentos la sonrisa de Edurne no pudo vencerla. La ilusión, las ganas de montaña y el hambre de desafío siguen imperturbables: "La verdad es que estoy muy contenta, animada y deseando llegar allí". En tiempo récord se ha dado la vuelta a los planes. "Hemos tenido que tomar decisiones en el último momento y la decisión ha sido la única que nos quedaba: irnos al Annapurna primero. Llegaremos a Katmandú y cambiaremos los permisos de todo, espero que se agilicen las cosas y poder subir para mediados de la semana que viene, para el miércoles o así, al campo base del Annapurna", apuntó Pasaban.

La tolosarra no se ha dejado vencer, aunque reconocía que "ha sido difícil cambiar el chip". "Nos enfrentaremos al Annapurna en condiciones invernales y sin ayuda de otras expediciones, que no llegarán hasta dentro de un mes. Tendremos que montar campos de altura, asegurar con cuerdas fijas toda la ruta y abrir huella. En menos de veinte horas hemos tenido que transformar lo que iba a ser una escalada rápida y ligera, en una megaexpedición pesada; pero no me importa" manifestó la guipuzcoana. Son las ganas de luchar. Quizá también, las señales del destino. "Llevamos 3.000 metros de cuerda y material suficiente para preparar la montaña nosotros solos. Es más, quien sabe, quizá todos estos cambios impuestos sean para bien, y encontremos buenas condiciones", exclamó Pasaban. "Todo lo que llevas planeando desde hace un montón de meses, entrenamientos, material y todo eso de repente te dicen que los chinos cierran la frontera entonces es como un poco de shock, pero hay que mirar para adelante, hacer un pequeño cambio y lo bueno es que tenemos todo el material técnico", precisó Izagirre.

solos en el annapurna La expedición vasca estará sola ante la grandiosidad del Annapurna, la montaña despiadada con registros terroríficos. "Sabemos que iban muchas expediciones pero que iban luego cuando íbamos nosotros", apuntó Edurne. Pero es el Annapurna un pico que atrae especialmente a Asier Izagirre. "El Annapurna es un monte que tengo mucho cariño, conozco bien la ruta y voy contento. Es un monte con un nombre muy feo por decirlo de alguna forma y con unas estadísticas que hablan por sí solas. Pero conmigo se portó muy bien. Y voy con muchas ganas de nuevo", comentó Asier, sonrisa de oreja a oreja y discurso empapado de vitalidad. Para él, el hecho de estar solos en el pico del Himalaya no es un problema: "Hay que mirar el lado positivo de todo esto y es que nos va a tocar disfrutar de la montaña solos. Tendremos que trabajar solos e iremos a por ello". Además, "si sale todo bien en el Annapurna, que saldrá seguro, al Shisha subiremos bien, el Annapurna es un monte muy técnico y pasaremos a uno sencillo en teoría", opinó Izagirre.

Edurne no se ha marcado una fecha límite para partir del Annapurna hacia el Shisha puesto que "no hay referencias de que nadie haya hecho cumbre en abril, se han hecho siempre en mayo. No puedo poner fechas, vamos a ir viendo. Ojalá que la montaña esté en unas condiciones perfectas y entre todos curremos y subamos", pronosticó Pasaban. La mujer que puede hacer historia, por muchas barreras que salgan en el camino a la cumbre.