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El corazón puede a la cabeza

Los Saints de Nueva Orleans, favoritos por la catástrofe del "Katrina", se imponen a la lógica

El corazón puede a la cabezaFOTO EFE

Eran los Saints de Nueva Orleans los favoritos, dentro de los corazones de los estadounidenses y por eso de la catástrofe del huracán Katrina, pero la cabeza, la lógica del juego, hacía pensar que serían los Colts de Indianápolis quienes se coronarían campeones de la XLIV Super Bowl. Sin embargo, como sucede en los guiones norteamericanos donde abundan las historias con final feliz, la Cenicienta se vistió de héroe y en su primera comparecencia se erigió en campeón (31-17). Las risas de los rivales se tornaron alabanza.

El escenario y los actores

Los Colts, favoritos

El domingo se enfrentaron en el Sun Life Stadium de Miami el campeón de la Conferencia Nacional (Saints) y el campeón de la Conferencia Americana (Colts) para disputar la Super Bowl de la National Futbol League (NFL) -o de fútbol americano-. Era la décima vez que se jugaba una Super Bowl en Florida, y la quinta en Miami. Se reunieron casi 75.000 espectadores, la temperatura era de algo más de 15°C, y aparentemente el guión estaba escrito de antemano: los favoritos eran los Colts. El árbitro principal fue Scott Green.

Los videntes

Saints, campeones en el corazón

Los estadounidenses decían con el corazón que preferían que ganaran los Saints (por aquello del Katrina), pero su cabeza les decía que los Colts eran superiores. En este caso, parece que el corazón se ha impuesto a la cabeza. Se han equivocado los que pensaban que ganarían los de Indianápolis, se han equivocado los que pensaban que el resultado sería globalmente mayor, puesto que se enfrentaban los mejores ataques de la liga, y se han equivocado quienes pensaban que, caso de ganar los Saints, la diferencia sería exigua.

Los antecedentes

Recorridos dispares

Los antecedentes invitaban a pensar en ello. Peyton Manning, el quarterback de los Colts, fue el MVP de la temporada regular. Indianápolis había ganado 14 de los 16 partidos de liga, perdiendo los dos últimos con los suplentes. Los Saints, por el contrario, aun habiendo ganado 13 consecutivos, perdieron de forma poco decorosa los tres últimos partidos, y en los play-off ganaron la Conferencia Nacional en la prórroga.

Los intangibles

Los primeros, a la Super Bowl

Los Saints eran hasta la noche del domingo uno de los pocos equipos de la NFL que no había jugado una Super Bowl, mientras que para los Colts era su cuarta, habiendo ganado 2 de ellas (la 5ª y la 41ª). Desde 1993, no se había producido lo que aconteció el domingo, es decir, que fueran los primeros de cada conferencia quienes llegaran a la Super Bowl. En aquel año jugaron la final los Buffalo Bills, por la Conferencia Americana, y los Dallas Cowboys, por la Conferencia Nacional, y, al igual que en este caso, en aquella ocasión también venció el de la Conferencia Nacional.

Los hechos

Remontada histórica

Para que los Saints ganaran esta Super Bowl han tenido que remontar diez puntos de desventaja acumulados en el primer cuarto, cosa que no sucedía desde que los Redskins de Washington hicieran lo propio con los Broncos de Denver en la Super Bowl XXII. Además de ello, Drew Brees ha realizado 288 yardas de pase, completando 32 lanzamientos de 39 intentados, y consiguiendo dos touch down, uno con Pierre Thomas y otro con Jeremy Shockey. Además de eso, Tracy Porter interceptó un pase de Peyton Manning, retornándolo para 74 yardas, que resultó crucial en el resultado definitivo.

Los más valiosos

Brees eclipsa a Manning

Dadas las estadísticas del partido, y que Drew Brees ha igualado el récord de Tom Brady (New England Patriots) de lanzamientos completados, se le ha concedido el MVP del partido, pero habría que destacar otra figura, la del entrenador de los Saints: Sean Payton, de 45 años y con una experiencia de cuatro como entrenador principal del equipo. Ha realizado una labor extraordinaria en el planteamiento del partido. La decisión tomada en el comienzo del tercer cuarto, de jugarse un onside kick ha sido decisiva. Le ha quitado una posesión a los Colts, que si hubieran anotado se habrían escapado en el marcador. No sólo eso, además tomó una decisión inteligente, cuando lanzó un challenge contra una decisión arbitral, que había invalidado una conversión de dos puntos de Lance Moore, después del touch down conseguido con Jeremy Shockey. La revisión posterior le dio la razón, con lo que se colocaba siete puntos por delante de los Colts. Esto obligaba a los de Indianápolis a ir por el touch down sí o sí.

Los otros

La defensa vence al ataque

No pensemos, sin embargo, que los Colts han jugado mal. Es cierto que no han jugado el mejor partido de la temporada en ataque, pero también es verdad que eso, en buena medida, ha sido mérito de la defensa de los Saints, en especial, yo destacaría la labor de Jonathan Vilma, el médium lane-backer.

Peyton Manning ha conseguido 333 yardas de pase, con lo cual es el único jugador en la historia de la NFL que consigue superar las 300 yardas por octava vez en los play-off. Eso sí. Ha sido interceptado en el peor momento del partido y esto ha resultado definitivo. Hay que recordar, por otra parte, que los Saints son el mejor equipo de la liga en provocar pérdidas de balón al contrario. Los Colts, por el contrario, no han podido provocar ninguna pérdida de balón de los Saints.

Hay que tener en cuenta que Dwight Freeney ha estado toda la semana lesionado y eso ha repercutido en su rendimiento a medida que avanzaba el partido. Es cierto que ha sido el único defensa de los Colts que ha provocado un sack a Drew Brees, pero, en la segunda parte, se ha notado su ausencia del campo. Sí me ha apenado Jim Caldwell, el entrenador de los Colts, puesto que, siendo rookie, hubiera puesto colofón con una victoria a una historia bonita. Además, el tipo me cae bien: es serio, no hace grandes alharacas y siempre dice la palabra correcta en el momento apropiado, pero todos no pueden ganar.

Las otras cosas

La final como colofón

La Super Bowl es mucho más que la final. Todo lo que la rodea trasciende al deporte profesional. Por esto, voy a dar una serie de detalles que suelen pasar desapercibidos para el público. Días antes de que comience el partido la National Futbol League, bajo la batuta de su director general Roger Goodell, organiza una serie de actos que convierten el partido en el colofón de un espectáculo de varios días.

Así, por ejemplo, los conciertos ofrecidos en los días previos al partido, como el Super Bowl Saturday Night, concierto gratuito y celebrado al aire libre la víspera del partido, los eventos de carácter benéfico que se dan a conocer, como el premio Walter Payton, que se concede al jugador de fútbol americano que mayor labor desinteresada desarrolla en su comunidad.

El espectáculo del campo, propiamente dicho, es otro punto que debemos destacar, desde la salida al campo de los equipos, a las actuaciones musicales que se producen (aunque para nuestra mentalidad europea puedan resultar un tanto demasiado), o el pase de los cazas por encima del estadio. Y el final es realmente memorable. Son de esas celebraciones en las que todo parece tan natural, que seguro que está medido al dedillo: el trofeo lo entrega el director general de la NFL, lo recoge el propietario del club, en este caso, Tom Benson, este se lo pasa al entrenador y este al jugador considerado más valioso; a continuación todos los jugadores con sus familias reciben el trofeo uno por uno. Cuando lo veo, me acuerdo de un comentario, según el cual el fútbol americano es un deporte familiar. Cuanto más lo conozco, más lo siento así.

Quizás sea por todo esto que el precio de un anuncio durante la emisión de la Super Bowl cueste la friolera de 100.000 dólares el segundo de emisión. Si el producto fuera malo, seguro que no se pagarían esas cantidades. Hasta la Super Bowl XLV que se jugará en el estadio de Dallas Cowboys el año 2011.

* Burukide del Bizkai Buru Batzar del PNV y aficionado del fútbol americano.