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El Museo de Bellas Artes desvela su gran hito: el nuevo Atrio Arriaga abre sus puertas en primicia

Una apertura extraordinaria este miércoles 24 de junio permitirá al público cruzar, por primera vez, el umbral de esta monumental plaza pública techada.

El Bellas Artes de Bilbao abre al público el nuevo atrio de forma excepcional el miércolesGaizka Portillo

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Bajo el imponente vuelo de la estructura 'Agravitas' diseñada por Norman Foster y Luis María Uriarte, esta mañana se ha presentado el nuevo atrio Arriaga del Museo de Bellas Artes de Bilbao. El espacio se presenta como el nuevo corazón arquitectónico y social de Bilbao. Una apertura extraordinaria este miércoles 24 de junio permitirá al público cruzar, por primera vez, el umbral de esta monumental plaza pública techada. "Se trata de un día muy importante en la vida del museo", ha expresado su director Miguel Zugaza satisfecho de poder cumplir los plazos previstos.

La metamorfosis del Museo de Bellas Artes de Bilbao ya es una realidad palpable. Como antesala de su gran reinauguración oficial el próximo 5 de octubre, el museo desvelará este miércoles su secreto mejor guardado: el nuevo Atrio Arriaga. En una jornada de puertas abiertas extraordinaria —de 10:00 a 20:00 horas— y gracias al impulso de la Fundación Bancaria BBK, la ciudadanía podrá colonizar por primera vez un espacio llamado a redefinir la fisonomía cultural de la villa. Su director, Miguel Zugaza, lo ha definido como "un acontecimiento significativo de su proyecto de ampliación"

Quienes se acerquen al museo no solo pasearán por la nueva plaza; también podrán contemplarla a vista de pájaro desde la galería acristalada del edificio de 1970. Allí, un audiovisual narrará la proeza técnica de su construcción y el complejo montaje de tres colosos de la escultura contemporánea que desde ahora custodian el recinto: Eduardo Chillida, Richard Serra y Francisco Durrio.

El broche de oro de la jornada tendrá lugar por la tarde y en exclusiva para la Comunidad de Amigos del Museo. La Sociedad Filarmónica de Bilbao acogerá el estreno absoluto de Lau Agravitas, un concierto de cámara compuesto a ocho manos por Gabriel Erkoreka, Zuriñe F. Gerenabarrena, Isabel Urrutia y Javier Quislant. La obra, un encargo del museo y BBK coordinado por Iñigo Alberdi, conmemora por todo lo alto el bicentenario del fallecimiento del genio musical bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga.

'Agravitas': El corazón que late entre el pasado y el futuro

Concebido por Norman Foster como "el corazón del museo", el Atrio Arriaga nace bajo la audaz sombra del edificio Agravitas, una imponente estructura que vuela sobre el vacío para coser las dos arquitecturas preexistentes: el edificio neoclásico de 1945 y el bloque moderno de 1970. La consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea, ha querido resaltar que "el atrio es un puente entre el pasado y el futuro que además pone en valor del patrimonio".

Será un nuevo eje de encuentro que conecta de forma fluida la plaza del Museo (al norte) con la plaza Eduardo Chillida (al sur). El porche recuperado es un edificio de 1970 que rescata la idea original de los arquitectos Álvaro Líbano y Ricardo Beascoa, prolongando la plaza exterior hacia el interior del atrio. Por su parte iel edificio de 1945 se integra a través de un sutil paso bajo su escalinata monumental y recupera su columnata oriental de piedra tras retirarse el antiguo añadido acristalado.

El desafío de ingeniería se hace visible en el propio atrio a través de un colosal pilar en "V" de acero que sostiene el volumen superior. Un inmenso muro cortina de vidrio difumina la frontera entre el interior y los árboles centenarios del parque exterior. Sobre las cabezas de los visitantes, a 11 metros de altura, una cubierta de lamas blancas de 2.500 metros cuadrados cobija el espacio, coronada por un gran óculo de seis metros de diámetro que baña de luz cenital la joya que da nombre al lugar.

Tres titanes de acero, piedra y bronce custodian el Atrio

El nuevo atrio no es solo un vestíbulo de distribución; "nace con vocación de gran galería escultórica exterior-interior", ha explicado Miguel Zugaza. Tres obras maestras de la colección dialogan de forma permanente con la arquitectura de Foster y Uriarte:

El susurro de agua del Monumento a Arriaga (Francisco Durrio)

Tras un tortuoso periplo que comenzó con un concurso en 1906 y su inauguración en el parque en 1933, la musa Euterpe vuelve a brillar con su esplendor original. La restauración liderada por el Equipo 7 ha devuelto la voz a la fuente: se ha independizado el flujo de agua en cada caño del pecho de la musa para recuperar la sonoridad exacta que Durrio concibió como un réquiem poético a la eterna música del compositor bilbaíno.

El desafío a la gravedad de Chillida (Lugar de encuentros IV)

Tras tres años expuesta temporalmente en Chillida Leku, la colosal pieza de 13,5 toneladas de hormigón armado regresa suspendida en el aire. Anclada a la cercha principal de Agravitas mediante tres tirantes de acero calculados milimétricamente por el ingeniero Julio Martínez Calzón, la obra flota sobre el visitante desafiando las leyes físicas.

El equilibrio rotundo de Richard Serra (Bilbao)

Creada por el célebre artista norteamericano para la histórica muestra Correspondencias de 1983, esta obra de 16 toneladas consta de dos bloques de hierro de fundición superpuestos sin alterar. Su equilibrio, de una inestabilidad puramente visual y poética, regresa al museo gracias a la generosa donación de los hijos del coleccionista Plácido Arango.

Rumbo al 5 de octubre: Un verano de transición

Mientras las obras de ampliación encaran su recta final de forma silenciosa, el Bellas Artes no detendrá su pulso estival. Durante todo el verano los visitantes podrán seguir disfrutando de las exposiciones temporales actuales:

  • Denise Scott Brown. Ciudad. Calle. Casa (Abierta hasta el 16 de agosto)
  • Paralelos y meridianos. Colección Iberdrola (Abierta hasta el 30 de agosto)

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Al terminar agosto, el museo interrumpirá temporalmente su actividad de cara al público. Durante todo septiembre las salas permanecerán cerradas con un propósito crucial: culminar el montaje de las colecciones artísticas, implantar los nuevos sistemas de recepción, poner a punto la cafetería y la tienda, y ultimar la ambiciosa programación inaugural que el 5 de octubre abrirá, por fin, las puertas del nuevo Bellas Artes al mundo.